Carlos José Lugo

Por egdigo | En fecha: 19 octubre, 2013

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Con el grito de “Play Ball” ayer, se abrieron las cortinas de una edición más de la pasión nacional, el campeonato de béisbol profesional de invierno, el regreso de la pelota. Los Leones del Escogido, que reciben a los Tigres del Licey como locales en el Estadio Quisqueya, iniciarán la búsqueda de su tercer campeonato en forma consecutiva, y eso marcaria la tercera ocasión en la historia de la franquicia que esto ocurre, algo sin precedentes.

Rememorando un poco la historia, el béisbol profesional, en el formato que conocemos, empezó en el año 1951 en la época del verano. Después de una pausa que duró desde 1936, finalmente un campeonato organizado con cuatro equipos se jugó en 1951. Águilas Cibaeñas, Estrellas de Oriente, Leones del Escogido y Tigres del Licey – las cuatro franquicias tradicionales – salieron al ruedo a competir ese verano. Teniendo como principal escenario el “Estadio La Normal” en lo que en ese entonces era la parte alta de la ciudad capital, los Tigres del Licey salieron campeones en el torneo de inauguración venciendo en la Serie Final a los Leones del Escogido. El Licey fue sin dudas el equipo dominante de la época del verano, ganando los campeonatos de 1951 y 1953, y asistiendo además a las cuatro series finales celebradas en este periodo.

El sensacional refuerzo Alonso Perry – el jugador ofensivo dominante de ese momento – apoyado por otros importantes como Luis Rodríguez Olmo, Olmedo Suarez, Alcibiades Colón y Bert Haas, mas el pitcheo del gran Guayubin Olivo, fueron las piezas más importantes del Glorioso en estas temporadas que sentaron la base de su reputación en grandes momentos. Águilas y Estrellas, en 1952 y 1954 obtuvieron una corona cada uno.

En 1955-56 se acuerda la alianza con el béisbol organizado y las grandes ligas, que unido al proceso de firma de jugadores nativos, empezó el avance en calidad del torneo. El gran beneficiario – y por consecuencia equipo dominante – fue en este tiempo el Escogido. El mejor jugador de ese momento, Felipe Rojas Alou, junto a un buen grupo de refuerzos, y otros criollos de nivel procedentes del torrente de dominicanos firmados para el béisbol organizado, hicieron del Escogido una maquinaria invencible. Los tres primeros torneos “bajo luces” en invierno, fueron ganados por los escarlatas. La procesión roja sufrió una leve interrupción en 1958-59, cuando los Tigres del Licey, con el apoyo del ex escogidista, el lanzador refuerzo Pete Burnside, se cruzó en su camino dándole al Licey su primer campeonato bajo luces. Luego de eso, Escogido ganó los dos próximos campeonatos.

En total, ganaron cinco campeonatos en seis años, asistiendo a todas las finales en el periodo.

La accidentada década de los años sesentas vio interrumpirse, sin conclusión, tres torneos. Los Tigres del Licey de 1963-64 ganaron con su famoso regreso de un 0-3 en la final ante las Águilas con el gran jugador cubano de grandes ligas Tony Oliva entre sus figuras principales. Aunque no con el mismo éxito en campeonatos ganados como en la segunda mitad de los cincuentas, el Escogido – repleto de talento nativo – se mantenía como el equipo más profundo de la liga. Entre 1964-65 al 70-71, los rojos asistieron a cinco de las seis series finales celebradas, aunque solo pudieron ganar una de ellas, ante las Estrellas, en el 1968-69.

En la década de los años setentas vino el dominio de Águilas y Licey, repartiéndose ambos clubes cinco campeonatos por cabeza en la década. Miguel Diloné fue el pelotero emblemático de lo años setentas, mientras los Tigres del Licey, con igual calidad de nativos, más la productiva relación con los Dodgers de Los Angeles, le tocó la otra mitad del pastel. El Licey acudió a siete finales, igualmente las Aguilas.

En los ochentas en la primera mitad los Leones del Escogido, al mando de Felipe Rojas Alou, y un acerdo de trabajo con los Expos de Montreal, ganaron los primeros dos campeonatos de la década, rompiendo una sequía de igual número de años sin conquistar el cetro. Tim Raines, Tim Wallach, Pedro Guerrero, Mickey Mahler, Mario Soto, Steve Ratzer y otros fueron hombres clave en la minidinastía roja. Luego le tocó el turno al Licey de ganar por primera vez tres torneos en línea, mas una cuarta aparición seguida en serie final perdida a manos de las Aguilas, y con ello cerrar la era previa a los Round Robins. Las Aguilas cerraron una puerta y abrieron la de la era del Round Robin con coronas consecutivas con el equipo conocido como “Los Saltamontes”, en donde sus actuales Gerente General, Manager y Coach de pitcheo – Stanley Javier, Felix Fermín y José Joaquín Bautista – fueron figuras preponderantes, más claro, la presencia de Tony Peña, el epilogo de la carrera del gran Miguel Diloné y el arranque de la de Luis Polonia, y el legendario Winston Llenas dirigiendo en la cueva.



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