Tiempo de Aprender 29-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 29 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Los candidatos a Cooperstown del Comité de Veteranos 2019 – I

Hacemos un alto hoy en el tema del premio al Jugador Más Valioso y las WAR y poner nuestra atención en los diez candidatos a ser evaluados y votados por el llamado “Comité de la Era Actual del Beisbol” para su ingreso al Salón de la Fama de Cooperstown. Este comité es básicamente un apéndice del Comité de Veteranos compuesto por dieciséis miembros y, como su nombre indica, enfocado en la elección de candidatos del béisbol en los últimos treinta años, específicamente a partir de 1988.

Entre los diez candidatos seleccionados hay jugadores cuyas carreras iniciaron de la década de 1980 en adelante, tres managers que iniciaron igualmente sus carreras en la banca principal del dugout desde mediados de los ochentas en adelante y la figura de un ejecutivo cuyo impacto e influencia en realidad inició en los setentas, pero que siguió gravitando hasta literalmente el momento de su fallecimiento.

Los jugadores son el primera base Will Clark, los jardineros Joe Carter, Albert Belle y Harold Baines, los lanzadores Orel Hershiser y Lee Smith, los dirigentes Davey Johnson, Lou Piniella y Charlie Manuel y el famoso y a la vez controversial dueño de los Yankees de Nueva York, George Steinbrenner.

Y a propósito de esa lista, a partir de hoy hablaremos un poquito de estos diez candidatos y analizaremos sus méritos, pero sobre todo si tienen alguna posibilidad de ser seleccionados.

George M. Steinbrenner III
Los dueños de equipos generalmente han sido candidatos bastante controversiales a Cooperstown y, si hay una persona que es la perfecta definición del dueño controversial, ese es George Steinbrenner. A partir de 1980 los hombres electos por el comité que fueron fundamentalmente dueños de equipo son Tom Yawkey, de los Medias Rojas de Boston, Bill Veeck dueño y ejecutivo de los Carmelitas de San Luis, Indios de Cleveland y Medias Blancas de Chicago, Barney Dreyfuss de los Piratas de Pittsburgh, Walter O’Malley de los Dodgers, el coronel Jacob Ruppert de los Yankees y Bud Selig de los Cerveceros de Milwaukee. Varios de estos personajes tienen sus historias pero, ninguno de ellos manejó el arte de ser controversial tan bien como el hombre a quien apodaban “El Jefe”.

Steinbrenner adquirió a los Yankees, en ese momento en el peor momento en la historia de la franquicia, por la suma de diez millones de dólares en 1973 de la Corporacion CBS. Hijo de un acaudalado empresario naviero de Cleveland, no hay dudas de que Steinbrenner heredó talento para los negocios. Quizás su característica más importante, y la primera que se señala al hablar de sus puntos luminosos, era su continuo afán por hacer de los Yankees – una de las franquicias deportivas más importantes del globo – ganadores y los número uno en todo. Luego de adquirir al club, en un periodo muy corto de tiempo, su meta fue alcanzada. Steinbrenner fue el primero de los dueños de equipo en utilizar a su favor la naciente agencia libre, entendiendo que con el poder económico y las ventajas de un mercado gigantesco como Nueva York, jugar a ser austero con los Yankees no tenía sentido. Su primera gran firma fue la del lanzador Jim – Catfish – Hunter en 1975 por cinco años, y la escandalosa suma de $3.35 millones. Con la firma en 1977 de Reggie Jackson por el mismo tiempo y casi tres millones de dólares, El Jefe sentó las bases de un equipo que en un periodo de seis años ganaría dos Series Mundiales, cuatro pennants y asistiría cinco veces a los playoffs. Pero, si bien prominente y exitoso, Steinbrenner poseía tambien un lado poco amable. Su directo involucramiento en las decisiones de béisbol del equipo, a diario y en todo momento, resultó en continuos altercados con gerentes generales, jugadores, coaches y por supuesto managers de quienes Steinbrenner disponía como si se tratase de utensilios desechables. Entre 1973 y 1990 un total de 19 managers llegaron y se fueron del Bronx, así como tambien cinco presidentes del equipo, 15 coaches de pitcheo y 13 gerentes generales. Pero obviamente la figura que eclosiona las continuas intromisiones de Steinbrenner es Billy Martin, quien fue contratado y despedido en cinco ocasiones por El Jefe, que probablemente habrían sido más de no haber fallecido Martin trágicamente a finales de 1989.

Dos de sus grandes super-estrellas, Jackson y Dave Winfield, tuvieron una relación de odio/amor continúa con él. Los continuos insultos publicos a cualquier miembro del equipo tras una derrota importante o algún mal momento, los incidentes extraños entre los cuales se destaca una supuesta pelea con fanáticos de los Dodgers en medio de la Serie Mundial en un elevador de un hotel de Los Angeles en 1981, cambios de jugadores equivocados, firmas en la agencia libre improductivas y todo lo demás, en el fondo resultaron en que su impacto en esos años en el desempeño de los Yankees en el terreno fuera negativo. Muy negativo de hecho. La controversia acompañó a Steinbrenner casi desde el inicio mismo de su inclusión al béisbol. En 1974 la justicia de Estados Unidos lo declaró culpable de hacer contribuciones ilegales a la campaña presidencial de Richard Nixon en 1972 y, fruto de eso el entonces comisionado Bowie Kuhn lo suspendió por dos años, suspensión que luego fue reducida a 15 meses. Muchos años después, en 1990, Steinbrenner fue suspendido indefinidamente por el comisionado Fay Vincent tras comprobarse en una investigación que el jerarca de los Yankees había contratado al hampón Howie Spira para organizar una especie de complot que ensuciara la reputación de su jugador Dave Winfield. La suspensión fue terminada en 1993 y, a su regreso al mando la realidad es que Steinbrenner fue un hombre distinto. Esta vez las cosas de béisbol las dejó en mano de gente de béisbol, especialmente a Gene Michael y, aunque siempre su presencia apabullante se dejaba sentir, jamás fue al punto de esos primeros años. Es precisamente esto lo que transforma la imagen de Steinbrenner a una especie de buen patriarca para la generación que creció viendo a los Yankees cosechar éxito tras éxito en los noventas e inicios del siglo actual.

Sus logros son innegables. Es bajo el control de Steinbrenner que los Yankees recuperaron y aumentaron su condición de ser el equipo más importante y poderoso del juego. De paso, el valor de la franquicia crecio de forma gigantesca y los logros en el terreno fueron extraordinarios. Sin embargo, Steinbrenner no es el más potable de los personajes y ejecutivos que conoció el juego. Su impacto y su influencia, repetimos, no se pueden negar. Pero, por cada logro de ese tipo están otras cosas muy negativas en sus años en el juego. Para ser honestos, no estamos muy convencidos de que, al menos en este momento, consiga esos doce votos necesarios.




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