SANTO DOMINGO, República Dominicana.─ Hay nombres que son sinónimo de autoridad en la comunicación dominicana, y el de Guelo Tueni es, sin duda, uno de ellos. Orgulloso de llevar la etiqueta de «locutor» por encima de cualquier otra, Tueni ha transitado con éxito por la radio, la televisión, las noticias y la hípica. Hoy, alejado del día a día del micrófono pero sumamente observador, conversó con Dionisio Soldevila en una entrevista que no dejó títere con cabeza, desnudando las precariedades históricas de la pelota invernal y radiografiando la sociedad actual a través del deporte.
La Pelota Invernal y la falta de respeto al profesional
Uno de los momentos más álgidos y honestos de la conversación llegó cuando Tueni abordó su salida de las transmisiones del béisbol invernal (LIDOM), específicamente con los Tigres del Licey. Lejos de guardar rencor, el veterano comunicador utilizó su experiencia para ilustrar el trato que recibían los profesionales de la palabra por parte de los directivos de los equipos de la capital.
“Se resume en una sola cosa: no había el menor respeto hacia las personas que trabajaban en la radio y la televisión de parte de los directivos de cada equipo. Las muchachas que bailaban arriba del dugout ganaban, posiblemente, más dinero que los comentaristas y los narradores” [37:34].
Tueni recordó con amargura cómo, tras un conflicto contractual, sus propios colegas le dieron la espalda. “Me dejaron solo en la pelea. Prefirieron gastar el triple de lo que me correspondía a mí para no crear un precedente”, lamentó. Asimismo, hizo un llamado de atención a la nueva generación de cronistas: “Espero que los muchachos jóvenes tengan un poquito más de dignidad. Parte de nosotros tiene la culpa por ofrecerse por poco dinero, e incluso gratis, solo por el hecho de estar. Eso está muy mal” [41:03].
La evolución de la crónica: Entre la especialización y la pérdida de cultura general
Al comparar su época dorada con la actual, Tueni reconoció que no es de los que piensa que «todo lo de antes era mejor», pero sí percibe una marcada línea divisoria en la preparación de los comunicadores. En sus años formativos, un locutor debía dominar cualquier escenario, desde una radionovela hasta el desfile del carnaval.
“Los jóvenes de ahora como que se limitan, se especializan en una sola cosa: o son expertos en baloncesto o en sabermetría de béisbol. Tienen menos oportunidades de conseguir trabajo porque están limitados”, explicó [08:29]. Para Tueni, el gran mal de la crónica emergente es el aislamiento intelectual: “Tienen que saber de otras cosas de la vida, no solamente de deportes. Hay que leer el periódico entero, no solo la parte de atrás o los muñequitos” [09:29].
Además, arremetió contra las tendencias actuales de crear debates artificiales: “Ahora está de moda hacer rankings, ‘top 10’ o ‘top 5’. Yo no visualizo a un Tomás Troncoso midiendo a sus similares o haciendo un top de cronistas. Eso ha relajado un poco la profesión” [10:04].
Un reflejo de una sociedad agresiva
Con estudios casi concluidos en psicología, Tueni analizó el comportamiento del fanático moderno, describiéndolo como «demasiado agresivo» en comparación con la pasión noble del pasado. Al igual que el caos del tránsito dominicano, el comportamiento en los estadios es, a su juicio, un síntoma social.
“Es un reflejo de la sociedad. El vocabulario ha cambiado, las cosas que dicen y ponen de moda los jóvenes… palabras muy feas. Antes la gente iba con traje y sombrero al play; la educación que se está viviendo influye directamente en el gusto, y eso también lo ves en la música actual” [13:30].
El eterno dilema del mantenimiento deportivo y los olvidados del Salón de la Fama
Haciendo gala de su vasto conocimiento en política deportiva local, Tueni valoró los avances del baloncesto dominicano y la inagotable fábrica de talento que representa el béisbol de Grandes Ligas, motorizado por la necesidad económica de los jóvenes criollos. Sin embargo, criticó con dureza la falta de cultura de mantenimiento de las obras estatales, cuestionando las multimillonarias inversiones en remodelaciones cíclicas del Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto. “¿Quién le da mantenimiento a eso? Por eso me río cuando hablan de un estadio de Grandes Ligas aquí; si no pueden mantener un estadio de 18,000 personas, imagínate uno de varios niveles en época muerta” [23:11].
Antes de despedirse, Tueni utilizó la plataforma para hacer un reclamo público de justicia deportiva de cara al Salón de la Fama del Deporte Dominicano, cuestionando la exclusión de figuras íntegras como Leandro de la Cruz. “Una persona fundador del club San Lázaro, de Los Astros, selección nacional, narrador, manager en España y Puerto Rico… y la mayoría de las cosas las hizo gratis. Que alguien me explique por qué no está ahí, porque yo no lo entiendo” [27:06].
Polifacético, firme en sus convicciones y defensor incansable de la dignidad profesional, Guelo Tueni dejó claro que el retiro diario del micrófono no le ha restado ni un ápice de la lucidez y la agudeza que lo convirtieron en una leyenda de la locución nacional.







