Los Medias Rojas de Boston volvieron a encontrar una manera dramática de ganar. Esta vez, el héroe fue el venezolano Andruw Monasterio, quien conectó un imponente jonrón de dos carreras en la décima entrada para encaminar la victoria 4-2 sobre los Atléticos en el Sutter Health Field.
El batazo llegó en la parte alta del décimo inning, cuando el partido todavía estaba cargado de tensión. Monasterio no solo rompió el empate, sino que lo hizo con autoridad, enviando la pelota entre los jardines izquierdo y central.
Según Statcast, el cuadrangular recorrió una distancia proyectada de 428 pies. Fue un swing grande, limpio y oportuno, exactamente lo que Boston necesitaba después de sobrevivir a una amenaza seria en el episodio anterior.
Para Monasterio, la noche tuvo un sabor especial. El jonrón decisivo fue su tercer imparable del partido, confirmando una actuación completa en un juego cerrado y de alto valor emocional para los Medias Rojas.
Boston había estado cerca de perder el juego en la novena entrada. Lawrence Butler conectó un batazo profundo al jardín izquierdo ante Aroldis Chapman y se quedó observándolo, convencido de que había desaparecido la pelota para dejar en el terreno a los visitantes.
Pero la conexión no salió del parque. La bola rebotó en la parte alta de la pared y Butler terminó con un doble, dejando con vida a Boston.
A partir de ahí, Chapman hizo lo que tantas veces ha hecho en su carrera: respondió bajo presión. El cerrador cubano retiró a los siguientes tres bateadores y terminó el inning con los dos últimos outs por la vía del ponche.
Ese escape cambió el partido. Lo que parecía una derrota inminente para los Medias Rojas se transformó en una oportunidad para atacar en entradas extras.
Monasterio no la desperdició. En el décimo, tomó un turno con la calma de un jugador preparado para el momento y castigó el lanzamiento que terminó definiendo el encuentro.
El batazo también reflejó la confianza que atraviesa Boston. Los Medias Rojas han construido una identidad reciente basada en resistencia, respuestas tardías y producción oportuna.
No siempre dominan desde el inicio, pero están encontrando caminos para mantenerse en los juegos y golpearlos cuando el rival comete un error o deja una puerta abierta.
La victoria también tuvo otros protagonistas. Nick Sogard, oriundo de Sacramento, vivió una jornada particular en su regreso a casa y respondió con un sencillo productor en el sexto inning que empató el partido.
Sogard había sido llamado desde Triple-A Worcester para ocupar el lugar en el roster de Curtis Mead, quien quedó fuera por una fractura en la muñeca izquierda. Su viaje hasta Sacramento fue agotador, con retrasos de vuelo y una conexión perdida, pero eso no le impidió aportar en el terreno.
Su imparable con dos outs en el sexto fue clave para que Boston volviera al juego. En ese momento, los Medias Rojas necesitaban contacto, ejecución y un turno de calidad. Sogard lo entregó.
Ese tipo de contribuciones suelen marcar la diferencia en equipos que están jugando bien. No siempre son las figuras principales las que deciden. A veces, el impulso viene de jugadores llamados a última hora o de piezas que aprovechan una oportunidad.
El bullpen también tuvo un papel importante. Justin Slaten enfrentó un momento complicado en la séptima entrada, después de que un error de Monasterio y un sencillo de Jeff McNeil pusieran a Oakland en posición de amenazar.
Slaten no se quebró. Después de una apelación controversial en un swing que pudo haber terminado el turno de Tommy White, volvió a atacar y lo ponchó con una recta de 97.8 millas por hora.
La reacción del relevista mostró la intensidad del momento. Slaten gritó camino al dugout, consciente de que había protegido un tramo crucial del partido.
Ese out mantuvo el marcador controlado y permitió que Boston siguiera con opciones hasta el final. En un juego que terminó definiéndose por dos carreras en extrainnings, cada escape del bullpen tuvo valor.
Patrick Sandoval también dio una salida útil para los Medias Rojas. El veterano zurdo trabajó cinco entradas, permitió cinco hits y dos carreras, ambas producto de jonrones solitarios, otorgó dos boletos y ponchó a siete, su mayor cantidad de la temporada.
Sandoval sigue dando señales positivas después de regresar de una cirugía Tommy John. Su recuperación ha sido uno de los puntos importantes para Boston, especialmente en una rotación que necesita brazos confiables para sostener el buen momento del equipo.
Con Connelly Early ya traspasado a los Nacionales, la permanencia de Sandoval parece más probable antes de la Fecha Límite de Cambios. Su rendimiento reciente le da a Boston una razón más para conservarlo.
Para los Atléticos, la derrota fue frustrante. Estuvieron a centímetros de ganar con el batazo de Butler en la novena, pero el parque les negó el final perfecto.
En lugar de celebración, Oakland tuvo que seguir jugando. Y en el décimo, Monasterio hizo lo que Butler pensó haber conseguido: sacar la pelota del estadio en el momento decisivo.
Esa diferencia resume el juego. Un batazo quedó en la parte alta de la pared; el otro viajó lo suficiente para cambiar el resultado.
Boston aprovechó su oportunidad. Oakland no pudo cerrar la suya.
La victoria refuerza el buen momento de los Medias Rojas, un equipo que ha ido recuperando confianza, identidad y ambición en la segunda mitad de la temporada.
El triunfo también confirma que Boston tiene múltiples maneras de ganar. Puede hacerlo con batazos grandes, con bullpen, con abridores que dan cinco entradas competitivas o con aportes inesperados desde el fondo del roster.
Monasterio fue la figura principal, pero la noche dejó una cadena completa de acciones importantes: el escape de Chapman, el sencillo de Sogard, el ponche de Slaten y la apertura de Sandoval.
Cada una de esas piezas ayudó a construir un triunfo que pudo escaparse en la novena y terminó celebrándose en la décima.
Para Monasterio, el jonrón decisivo puede ser uno de los momentos más importantes de su temporada. En un club que está peleando por sostener su impulso, responder en extrainnings tiene un valor enorme.
El venezolano no solo produjo. También se reivindicó después del error defensivo que abrió una amenaza en la séptima entrada. Esa capacidad de pasar página y aparecer más tarde con el batazo grande habla de carácter.
Boston necesitaba una respuesta. Monasterio la dio.
Los Medias Rojas salieron de West Sacramento con una victoria de peso, otra muestra de resistencia y una imagen poderosa: Monasterio levantando la pelota en el décimo para decidir un juego que estuvo a punto de perderse.
En una temporada donde cada triunfo puede tener valor de octubre, Boston volvió a ganar con drama, temple y poder oportuno.
Y esta vez, el swing que hizo la diferencia salió del bate de Andruw Monasterio.






