Tiempo de Aprender 05-12-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 5 diciembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Los candidatos a Cooperstown del Comité de Veteranos 2019 – IV

 Joe Carter

En las 114 ocasiones en que se ha jugado la Serie Mundial, solo dos veces la misma se ha decidido con un cuadrangular en el último turno al bate. De los dos hombres que han logrado esta singular hazaña uno de ellos está en el Salón de la Fama. Ese es Bill Mazeroski, brillante intermedista de los Piratas de Pittsburgh quien en el séptimo y decisivo partido del clásico de 1960, engarzó un pitcheo de Ralph Terry de los Yankees de Nueva York que cruzó por encima de la verja del jardín izquierdo del desaparecido Forbes Field dejando en el terreno a los dinásticos Bombarderos del Bronx. Pero, si bien un Salón de la Fama, el camino a Cooperstown de Mazeroski no fue precisamente uno fácil y placentero. Durante quince años este permaneció en la boleta de la Asociación de Escritores de Beisbol sin poder conseguir nunca el 75% necesario para la exaltación. De hecho, su mayor porcentaje lo alcanzó en su último año de elegibilidad en 1992 con el 42.3% quedando su caso en manos del Comité de Veteranos que finalmente lo eligió en el 2001. Uno de los argumentos que esgrimían los que apoyaban la candidatura de Mazeroski es que ese famoso cuadrangular formaba parte de sus logros y que, la naturaleza única de la hazaña debía tener algún peso en la discusión. Los méritos de Mazeroski en realidad se basan en su excepcional defensa. Estamos hablando de uno de los cuatro o cinco nombres que habría que colocar en la mesa si se hace la pregunta de quién ha sido el mejor jugador defensivo de toda la historia, no importa la posición. Las 24 Victorias sobre nivel reemplazo defensivas de Mazeroski representan uno de los mayores totales de todos los tiempos y, al menos en su posición, probablemente haya sido el mejor jugador defensivo jamás visto. Nunca fue gran cosa como bateador pero al final su guante lo llevó a la inmortalidad.

El otro jugador en conectar un cuadrangular para terminar una Serie Mundial es Joe Carter. Y, similar a lo que pasó con Mazeroski aunque con menos intensidad, el famoso jonrón a Mitch Williams para dar el segundo campeonato mundial a los Blue Jays de Toronto en 1993 se intenta colar como un argumento para su caso de Cooperstown. La permanencia en la boleta de la Asociación de Escritores de Carter fue efímera, obteniendo apenas el 3.8% de los sufragios en el 2004 y desapareciendo inmediatamente de la misma. El caso a favor de Carter está construido – o intenta construirse – sobre las siguientes bases: es uno de 18 hombres con al menos diez temporadas de cien o más carreras empujadas en la era moderna. Conectó 396 cuadrangulares de por vida remolcando 1,445 vueltas con más de 2,100 indiscutibles. En el periodo comprendido entre 1986 y 1996 sus 1,179 empujadas fueron el máximo total del béisbol. En fin que Carter era la perfecta definición de lo que en béisbol se le llama “productor de carreras” lo que sea que eso signifique. Pero Joe Carter además tuvo una triple línea de porcentajes de por vida de .259/.306/.464. En su carrera, pese a su condición de slugger, nunca recibió más de 49 bases por bolas en una temporada. Él podía correr – seis temporadas con 20 o más robos, cinco años haciendo 20-20 y entre ellos un 30-30 – pero al final del día el enorme volumen de outs que necesitaba Carter para empujar todas esas carreras, dar esos jonrones y robarse esas bases, era demasiado costoso. En seis de esos diez años de cien remolques su porcentaje de embasarse fue menor que .310, incluyendo tres veces por debajo de .300. Carter tampoco fue un jugador defensivo particularmente bueno – todo lo contrario de hecho – y, entre sus puntos poco felices se encuentran el ser el único jugador en la historia con múltiples temporadas de 100 remolcadas (tres) y un desempeño por debajo del nivel reemplazo. Carter es también el líder en más temporadas de 20 o más jonrones igualmente bajo nivel reemplazo con cuatro. Su evaluación en el sistema JAWS de Jay Jaffe en cuanto a sus méritos cuentan la verdad desnuda: 19.8 bWAR totales en su carrera, 21.5 en sus siete años pico – extraño, pero cierto, más WAR netas en sus años pico que de por vida – y un score de 20.5 en el sistema JAWS. El jugador promedio de su posición en Cooperstown registra las siguientes cifras en esas categorías: 72.7, 42.9 y 57.8.

Los fanáticos de los Blue Jays aprecian – ¿apreciamos? – los buenos momentos de Carter en el tiempo más exitoso de la franquicia, pero su elección al Salón de la Fama no tiene posibilidad alguna de producirse. Ni siquiera las versiones más despistadas del Comité de Veteranos habrían sido capaces de inmortalizarlo.

Lee Smith

El relevista Lee Smith agotó 15 años en la boleta de la Asociación de Escritores alcanzando un máximo del 50.6% de los votos en el 2012 y a partir de ese momento retroceder significativamente su apoyo hasta terminar en el 34.2% en su último año de elegibilidad. Los argumentos a su favor giran esencialmente alrededor de un número, 478 partidos salvados, total que lució grande hasta el momento en que Mariano Rivera y Trevor Hoffman alcanzaron los 500, y luego los 600.  En general Smith fue un lanzador bastante efectivo, cuyo PCL ajustado en su carrera (ERA+) fue un 32% superior a la media del béisbol en los años en los que lanzó.  Eso puede sonar impresionante hasta que vemos los de, tomados al azar: John Franco (38%), Billy Wagner (87%), Troy Percival (46%), John Wetteland (48%) y – sorpréndanse – Francisco Cordero (35%)

Smith, por supuesto, tiene que decir a su favor que fue un relevista con casi 1,300 entradas lanzadas, y que por casi una década promedio cerca de 90 entradas lanzadas por temporada, totales superiores a los cerradores de hoy día, y factor que no ayudó mucho a mantener su PCL al mismo nivel de los relevistas contemporáneos.  La realidad es que a pesar de todos sus puntos positivos, Smith nunca fue un relevista o cerrador dominante, y tampoco fue nunca considerado el mejor del béisbol.  Siempre hubo uno – o varios – que estuvieron por encima de él.  Al principio de su carrera fueron Bruce Sutter, Dan Quisenberry y Guillermo Hernández y luego Dennis Eckersley.

A nuestro humilde entender Smith no es en realidad un Salón de la Fama – no mientras un relevista más efectivo y dominante que él como Wagner es ignorado – pero, ahora resulta que el electorado es distinto. El panel de 16 hombres está dominado por ex managers y ejecutivos y también otros miembros de Cooperstown. Este grupo es mucho más proclive a deslumbrarse por esos 478 salvamentos y ver a Smith como alguien que merece el honor. Jack Morris ya se benefició de una circunstancia parecida para colarse a Cooperstown, puede que Smith esté en su mejor oportunidad de hacer lo mismo.




Archivo

Entradas Populares