Tiempo de Aprender 06-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 6 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Clayton Kershaw se queda en casa

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Luego de quedarse cortos por segundo año consecutivo de la meta de un campeonato de Serie Mundial, el primer punto en la agenda de trabajo de Andrew Friedman y Farhan Zaidi, Presidente de Operaciones de Beisbol y Gerente General de los Dodgers de Los Angeles, era Clayton Kershaw.

Como todos sabemos el tres veces ganador del premio Cy Young y una vez Jugador Más Valioso tenía la oportunidad de ejercer una cláusula de escape en su contrato que le daba la oportunidad de salir a probar la agencia libre dejando en la mesa 65 millones de dólares garantizados por las temporadas 2019 y 2020. En su momento – incluso hasta hace poco – existía la impresión de que el zurdo tenía la sartén por el mango en la negociación. Por un lado el mercado de lanzadores abridores en la agencia libre no será una cosa extraordinaria, pero hay equipos – contendores incluso – con necesidades claras de pitcheo abridor, generalmente el ingrediente principal para incentivar un mercado favorable para los jugadores. Por otro lado Kershaw, aun con un declive en su producción que no se puede negar, se mantuvo en el 2018 como un lanzador extremadamente efectivo cuando estuvo en la lomita. No un gran lanzador operando a niveles de Cooperstown, como antes, pero sí un buen lanzador.

Pero al final una posible combinación de racionalidad y sentimentalismo terminó haciendo flaquear o dudar – si es que alguno de los dos términos es válido – al mejor lanzador producido por la histórica organización desde Sandy Koufax.

La parte de la racionalidad viene por lo siguiente, e imaginamos que ustedes bien intuyen hacia donde nos dirigimos. Clayton Kershaw está alejándose de su histórico pico de desempeño y, aun con las necesidades antes mencionadas de pitcheo en el mercado actual, el lanzador y su agente habrían asumido un riesgo muy alto apostando a dejar 65 millones garantizados en la mesa con la esperanza de, quizás, conseguir sesenta extras por dos años más garantizados, algo como 25 millones de valor anual promedio por unos cuatro años y posiblemente un año de opción del hipotético equipo que lo habría firmado. La cuestión es que no son muchos los clubes ahí afuera dispuestos a asumir el riesgo inherente de un pitcher pasado el umbral de los 30 años y con señales preocupantes como las que les detallamos a continuación:

La pérdida de velocidad en su bola rápida es un hecho. No es que Kershaw haya tenido nunca en su carrera la bola rápida de Koufax en términos de velocidad pero, de un promedio de 94.2 millas por hora en el 2015 la velocidad ha caído a 91.3 mph en la temporada que acaba de transcurrir. Estamos hablando de básicamente tres millas netas menos y, dos millas menos que el 2017 cuando su bola rápida promedió 93.2 mph. Lo otro es que la perdida de velocidad ha venido acompañada casi de manera inevitable por un un cambio en los patrones de movimiento de este y el resto de los pitcheos de su repertorio. De acuerdo a Brendan Gawlowski de Baseball Prospectus la bola rápida de Kershaw generó menos movimiento vertical en el 2018 que en cualquiera de sus temporadas anteriores. Para ser más específicos buscamos en BrooksBaseball.com y, efectivamente, la recta de cuatro costuras de Kershaw promedió 10.95 pulgadas de movimiento vertical este año cuando la norma de su carrera había sido entre 11.5 y 11.9 pulgadas con un pico de 12.3 en el 2016, temporada en que parecía rumbo a otro Cy Young hasta que el problema en el cuello y espalda le hicieron perder más de diez aperturas.

En cuanto a sus pitcheos secundarios su slider, sobre todo en la segunda mitad, tiene más ahora el efecto de un cutter y es difícil diferenciar uno de otro. ¿Cómo uno puede darse cuenta? Simple, el pitcheo más que tener un rompimiento que le haga hundirse y tener un efecto en ”dos planos” como se dice en el argot del béisbol, la pelota “corre” más hacia el lado del guante del zurdo, pero no rompe igual. Kershaw, de hecho, fue el abridor zurdo que más “cortó” su recta el año pasado.

La pérdida de velocidad no ha sido ignorada por Kershaw quien hizo el menor uso de su recta de cuatro costuras en el 2018 que nunca antes en su carrera, tirándola solo un 40.8% del tiempo, y en contraste el uso de su slider/cutter alcanzó un máximo en su carrera de prácticamente el 42% del tiempo. En este momento Kershaw es un pitcher de tres lanzamientos, bola rápida, slider/cutter y curva. Y, volviendo al tema del movimiento en sus pitcheos, la transformación del slider en básicamente un cutter, ha provocado que los bateadores contrarios abaniquen menos el pitcheo. En el 2018 el slider de Kershaw provocó solo 14.3% de swings en blanco, cayendo de un 24% en el 2017 y un promedio de alrededor del 25-26% en sus años de dominio. Sabiendo que ese pitcheo no tiene el mismo efecto en dos planos, pues el futuro miembro de Cooperstown ha buscado eso en un mayor uso de su curva. Pero, menos velocidad, menos movimiento significa un menor margen de error. Y si bien el comando y control de Kershaw siguen siendo muy buenos, el salto drástico en su proporción de jonrones permitidos reciente nos dice todo lo que debemos saber sobre el reducido margen de error.

Estas, queridos amigos, son algunas de las razones que hacían de Kershaw un riesgo y que quizás él y su agente tomaron en cuenta dentro de su análisis. Del lado de los Dodgers, caracterizados en el régimen Friedman/Zaidi por decisiones completamente frías y calculadas en cuanto a la construcción de su roster, la realidad es que Clayton Kershaw representa mucho más que esto. En verdad, en términos prácticos, lo único que están agregando los Dodgers son 28 millones de dólares a un acuerdo ya existente y cuya reestructuración les permite más flexibilidad en la nómina.

No se puede negar que es mucho dinero comprometido para un lanzador con historial reciente de lesiones y perdida de velocidad, pero si hay un equipo al que esto no le hace mucho impacto es a los Dodgers y su fabuloso poder económico. Con el auge de las analíticas el béisbol ha puesto su enfoque en priorizar el ganar, no importa la forma, por encima de decisiones sentimentales. La época de las súper-estrellas jugando toda la vida con un mismo equipo es cosa del pasado. Aunque esta extensión no es una garantía de que Clayton Kershaw terminará su carrera con los Dodgers, es un paso de avance a que sí. Y, siendo honestos, Kershaw en otro uniforme que no sea “Dodger Blue” no habría sido lo correcto.




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