Tiempo de Aprender 07-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 7 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

J.D. Martínez, el Bateador Designado y el premio MVP. Sentido común, no prejuicio.

Si el tema que vamos a tratar los próximos minutos les resulta familiar, o creen haberlo escuchado antes en la sección, es porque es cierto y ya lo hicimos.

Las Grandes Ligas acaban de anunciar los finalistas a los principales galardones individuales de la temporada 2018, palabra que en realidad es un decir porque, más que finalistas, son simplemente las tres personas más votadas en cada renglón y el ganador de cada premio es un hecho concluido. Así de simple. Como siempre, el premio cuyos tres finalistas han provocado mayor cantidad de reacciones y protestas – aquí y en todas partes – es del de Jugador Más Valioso, en este caso el de la Liga Americana. Mookie Betts de los Medias Rojas de Boston – probable ganador – Mike Trout de los Angelinos de Los Angeles y José Ramírez de los Indios de Cleveland resultaron los tres jugadores más votados, en un año de varias actuaciones individuales sobresalientes en el joven circuito.

Las protestas en este caso giran alrededor de dos temas, el primero ¿Por qué el bateador designado y jardinero J.D. Martínez, que casi gana una Triple Corona para el equipo campeón de la Serie Mundial no es finalista? Y el segundo de los temas es el de todos los años ¿Por qué Mike Trout es candidato si su equipo no sirve y además él no tuvo – de acuerdo a algunos – números de MVP?

Nuestra atención hoy se centrará en el primero de esos temas que, como ya dijimos en la introducción, tratamos hace un par de años en la sección a propósito de la brillante temporada de David Ortiz en el 2016, que resultó ser su año de despedida. El escenario no fue demasiado distinto al de ahora. Mookie Betts – compañero de equipo de Ortiz – tuvo una magnifica temporada, Mike Trout hizo lo que siempre hace y Ortiz, un designado, era visto por muchos como un merecedor al premio, o al menos contendor importante, tratándose de un equipo de primer lugar. La protesta anticipada entonces era que, al gran bateador dominicano se le discriminaría para obtener el premio por un supuesto prejuicio que hay en contra del rol de bateador designado. Cambie el nombre de David por el de J.D. Martínez y el caso es exactamente el mismo.

De aquí en adelante, repetiremos lo mismo que dijimos en septiembre del 2016…

El argumento que se esgrime en contra de Martínez y que le ha desfavorecido en la votación es su condición de Bateador Designado. Y claro, el contraargumento de mucha gente – y que de nuevo estamos escuchando una y otra vez estos días – es que el Bateador Designado es una posición como otra cualquiera en el béisbol y que no debe existir ningún prejuicio en contra de ellos a la hora de votar porque no es su culpa que ese rol se lo hayan inventado en 1973. Otros van más allá afirmando que si la Asociación de Escritores de Beisbol ha sido capaz de otorgar el MVP – repetidas veces – a lanzadores, es completamente absurdo ignorar a un Bateador Designado porque el lanzador cumple un rol aún más especializado que el de un DH. En resumen, el Bateador Designado ha sido históricamente víctima de un grave prejuicio que le ha perjudicado para obtener el número de galardones al MVP que se merecen.

En verdad lo que ocurre con el Bateador Designado y el MVP no es un problema de prejuicios, es simplemente sentido común. La siguiente explicación la habrán escuchado otras veces pero vamos a ver si esta vez podemos hacerlo de forma clara. En esencia, el bateador designado es un jugador unidimensional, esto es que su única contribución posible al equipo en el que juega viene por el lado ofensivo. Si bien es cierto que su rol es ese y está bien definido, es inevitable hacer lo que se llama un ajuste posicional a ese jugador que cumple ese rol porque aun cuando este no sale a jugar defensa, existe un costo para el equipo, medible y en carreras, producto de esa particular circunstancia. Imaginen ustedes que la posición de DH sea abolida mañana y que J.D., Edwin Encarnación, Khris Davis, Albert Pujols o cualquier otro designado tenga que salir a jugar defensa. En cualquier posición defensiva en que sean colocados para no perder el bate en el lineup, es casi seguro de que le van a costar carreras a sus equipos. Entonces, aun no estando obligados a jugar defensa, el bateador designado genera un costo de oportunidad a su equipo y eso debe tomarse en cuenta. Como decíamos, el ajuste posicional que hay que hacer se representa en carreras y obviamente la posición que sufre un mayor impacto en el lado negativo en este ajuste es la de bateador designado, un total de -17.5 carreras. En teoría, si los Medias Rojas salían todos los días a jugar con J.D. en el outfield, lo más probable es que eso les hubiese costado un par de victorias en el standing, como casi de hecho fue. En 493 entradas a la defensa Martínez tuvo un desempeño de 5 carreras defensivas por debajo del promedio. Lo inverso también ocurre. La posición de mayor ajuste posicional del lado positivo es la receptoría con 12.5 carreras. Si los Marlins, por ejemplo,
cambian a J.T. Realmuto a los Angelinos y estos deciden que Realmuto será el año que viene un designado a tiempo completo, de un plumazo borrarán más de tres victorias de su valor, considerando que Realmuto es un cátcher defensivo mejor que average.

¿Quiere esto decir entonces que por esa palabrería sabermetrica de ajuste posicional es imposible que un Designado gane un MVP? Realmente no. De nuevo, no hay prejuicio ninguno en las métricas en contra de los designados, lo que ocurre es que para que un Designado tenga oportunidad de ser un MVP, entonces los números ofensivos que coloque en una temporada deben ser realmente extraordinarios. La primera condición es que ese candidato debe ser, bajo ningún cuestionamiento, el mejor bateador de la Liga Americana esa temporada. ¿Fue J.D. el mejor jugador ofensivo del joven circuito este año? Auxiliándonos de estadísticas de última generación, que hacen un gran trabajo midiendo valor ofensivo, nos encontramos con que el líder en Average Uniforme (TAv) de la Liga Americana fue Mike Trout con .378, seguido de Betts con .359 y luego Martínez con .340. Betts fue líder en OBP ajustado (wOBA) con .449 pero solo dos puntitos por encima de Trout (.447) y Martínez fue tercero con .427. En carreras creadas ajustadas Trout líder 91% por encima de la media de la liga versus 85% de Betts y Martínez 70 por ciento. Y bueno, aunque sabemos que muchos de ustedes odian las WAR, en victorias sobre nivel reemplazo ofensivas, Trout fue líder con 9.2, Betts 8.7 segundo y en quinto lugar Martínez con 6.8.
¿Cómo es posible, preguntarán ustedes, que Trout con mucho menos jonrones, dobles, empujadas y bases alcanzadas que J.D. aparezca por encima de él en valor ofensivo? Pues porque para generar ofensiva y carreras no se toman en cuenta únicamente esos factores. Corrido de bases cuenta, capacidad de embasarse y su inverso que es el número de outs utilizados para generar esa ofensiva se toma en cuenta y así otras cosas.
Como ven, aquí tenemos un caso en el que el mejor DH de la liga no es, claramente, el mejor jugador ofensivo de la liga. Una vez uno agrega a la mesa el aporte negativo a la defensa, en verdad es imposible crear un escenario en el que un designado tenga el mismo, o mayor valor, que otro jugador de posición en medio de una gran temporada. Simplemente, los designados no ganan MVPs por un asunto de prejuicio, sino por lógica y sentido común. Cuando llegue el día en el que un Designado merezca ser un MVP, aquí seremos los primeros en decirlo y defenderlo.




Archivo

Entradas Populares