Tiempo de Aprender 10-09-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 10 septiembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Bajo la lupa: Los Rockies, su pitcheo abridor y la capacidad de resistencia del mismo

 Durante el fin de semana tuvimos una de las series más importantes de esta recta final en Denver, cuando los Dodgers de Los Angeles visitaban en Coors Field a los actuales líderes de la división oeste de la Liga Nacional, Rockies de Colorado. Después de la brecha del Juego de Estrellas Colorado ha jugado el mejor béisbol en el oeste con marca de 27-19, aprovechándose del juego inconsistente y estático de Dodgers y Diamondbacks para borrar una diferencia de cuatro juegos netos en la tabla de posiciones desde que enfrentaron a los Dodgers la segunda semana de agosto en Coors Field y le ganaron tres de cuatro partidos.

El 2018 en ese aspecto ha sido hasta ahora lo contrario al 2017, cuando Colorado tuvo control de la división desde el inicio de la temporada hasta mediados de junio, y entraron en una racha negativa cerrando el mes coincidiendo con el inicio del indetenible asalto de los Dodgers al pennant del viejo circuito. En la cresta de la ola positiva del año pasado los Rockies fueron motorizados de manera sorpresiva por un excelente desempeño de su rotación de abridores, que además de eso estaba encabezada por tres lanzadores novatos.

Una de las falsas ideas que solemos asumir de manera reflexiva acerca de los Rockies es que su ofensiva siempre es fantástica y que su problema para competir es el pitcheo. Esto es fruto del no entendimiento – o no aceptación – del efecto de parques que nos lleva a asumir tal cuales los números tanto de bateadores como lanzadores sin tomar en cuenta el contexto. Bueno, en el 2018 la situación es la misma. Aunque usted vea que la ofensiva anota la tercera mayor cantidad de carreras por juego de la liga, la realidad es que es una ofensiva mediocre y por el otro lado, aunque usted vea que el pitcheo tiene la tercera peor efectividad colectiva de la liga y permita la cuarta mayor cantidad de carreras por juego, en realidad es uno de los mejores staffs pero sobre todo por el trabajo de los abridores.

El pasado sábado, por ejemplo, el zurdo Kyle Freeland – quien ha sido uno de los mejores lanzadores del béisbol este año – tiró seis entradas de una carrera y ocho ponches en contra de los Dodgers para igualar la serie el fin de semana. Freeland es fácil de reconocer porque sus números regulares son buenos, 14-7, 2.91 pero aparte de él se trata también de otros héroes anónimos en la rotación y el staff cuyos aportes no son quizás palpables a simple vista. Aun cuando sus records de ganados y perdidos son buenos, Germán Márquez – 11 y 9 – y Jon Gray – 11 y 7 – presentan promedios de carreras limpias de 4.05 y 4.69 respectivamente, pero el valor nominal de ese promedio de carreras limpias está afectado por el efecto del parque.

Cuando se hacen los ajustes pertinentes – y sí, estimados, para casos como este el odiado, vilipendiado, criticado y sobre todo incomprendido concepto de las victorias sobre nivel reemplazo o WAR es muy útil – nos damos cuenta que el valor de estos va más allá. Por ejemplo, los cuatro abridores principales de Colorado tienen todos cifras positivas en la versión de las WAR de Baseball Reference. Freeland 7.2, Márquez 3.8, Gray 2.5 y Tyler Anderson 2.4. La versión de la métrica de Fangraphs, cuyo modelo de cálculo pone más peso específico en los aspectos bajo control del pitcher a diferencia del de Baseball Reference que toma más en cuenta la prevención de carreras como tal, pues también muestra a un staff de abridores bastante efectivo. Citamos, Freeland 3.4, Márquez 3.3, Gray 3.2 y Anderson 1.5.

¿Qué tan bueno ha sido el pitcheo de los Rockies? Pues quedándonos con las WAR de FG como criterio, estos están cuartos en la Liga Nacional en WAR netas aportadas de su staff de lanzadores con un total de 15.4 hasta la actividad del domingo, repartidas en 12.6 fWAR netas de la rotación y 2.8 de su bullpen. En el relevo hay que destacar el trabajo de dos hombres, Adam Ottavino y Scott Oberg. Hasta el domingo, Ottavino tenía record de 6-3, 1.93 y 101 ponches en 70 entradas lanzadas con 2.9 bWAR y 2.2 fWAR. Oberg por su lado estaba en 7-0, 2.47 con 2.0 bWAR y 1.0 fWAR. En los últimos días las integraciones de Seung-Hwan Oh y el dominicano Yency Almonte al bullpen, además del traslado de Chad Bettis al mismo, de repente le brindan al manager Buddy Black cierta estructura alrededor de Wade Davis, el cerrador, que ha salvado los partidos si bien no de manera demasiado efectiva. Incluso, el caro bullpen en el que el Gerente General Jeff Bridich gastó más de cien millones de dólares en la temporada muerta – Davis, Bryan Shaw y Jacob McGee – no tiene tantas cosas de las qué ufanarse en el éxito del club.

La gran pregunta en esta recta final es si la rotación tendrá la capacidad de resistencia suficiente como para que el club pueda mantenerse en esta feroz pelea con unos Dodgers que por momentos no lucen como equipo de playoff y unos Diamondbacks que han entrado a septiembre patinando.

Ah, y sobre aquello de la ofensiva mediocre, un dato más. Colorado ocupa el vigesimoprimer lugar en las mayores en Average Uniforme (TAv) con promedio de .258, vigesimoséptimos en Carreras Creadas Ajustadas (wRC+) con 85, o sea 15% por debajo de la liga en carreras creadas. Los números anteriores están ajustados a efectos de parque. Nolan Arenado y Trevor Story han sido importantes, pero este equipo está donde está por su pitcheo.




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