Tiempo de Aprender 13-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 13 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Pulso de la LIDOM 2018 – Escasez ofensiva en niveles históricos

En la actividad del domingo recién pasado, que cerró la cuarta semana completa de actividades en la Liga Dominicana, se tiraron dos blanqueadas más con resultados de una carrera por cero. Los Tigres del Licey pintaron de cero a las Aguilas Cibaeñas en Santo Domingo y las Estrellas de Oriente le aplicaron la misma dosis a sus vecinos los Toros Azucareros del Este en San Pedro de Macorís.

Sumando los tres partidos del día entre los seis equipos que vieron acción se anotó el gran total de doce carreras. A un partido de llegar a la mitad del calendario podemos afirmar, con toda seguridad y de manera categórica, que estamos en medio de una de las temporadas más extremas en la historia de la liga, obviamente extrema en el aspecto de la escasez ofensiva. Y, si tomamos en cuenta lo que ha pasado con la ofensiva en el último lustro en la liga, la tendencia se mantiene.

Después de anotar un promedio de 4.77 carreras por juego por equipo en la temporada 2012-13, el promedio más alto registrado desde entonces han sido 4.34 en la temporada 2014-15. El año pasado, cuando se anotaron 4.11 carreras por juego por equipo en la serie regular y que representó un avance con el abismal 3.56 del 2016-17 – que por cierto ha sido el peor desde 1974-75 – pues esas 4.11 carreras habría sido el segundo entorno ofensivo más bajo de la primera década del milenio presente.

Ahora hablemos de la realidad actual. ¿Recuerdan las dos blanqueadas del domingo de las que hablamos en la introducción? Bien. Al inicio de la actividad de hoy los equipos están anotando en promedio 3.48 carreras por juego que sería, de terminar la temporada hoy, el tercer total más bajo en la historia y el peor desde la temporada 1956-57 donde, el desbalance de talento creado en la liga producto de la afiliación al béisbol organizado, el inicio del béisbol bajo luces y la inauguración del gigantesco devorador de ofensiva que es el Estadio Quisqueya, fueron factores fundamentales en la creación de ese entorno ofensivo tan escaso.

Puede ser que en la liga estemos sufriendo una tendencia paralela al fenómeno de menor ofensiva general que se verifica en las grandes ligas. De hecho, a inicios de la década pasada, o sea la temporada 2001 en adelante, la liga dominicana vivió su periodo ofensivo de mayor florecimiento implantándose la mayoría de los records ofensivos vigentes especialmente en el aspecto del poder, justo lo que ocurrió en las ligas mayores. Pero, la magnitud en la que el bateo ha disminuido en nuestra pelota no ha sido en la misma proporción que la disminución que se ha visto en las grandes ligas.

Veamos ahora algunos datos específicos sobre la temporada actual y el efecto del poco bateo en los números. Los dos equipos de la capital llevan la voz cantante en el asunto y, no podemos arriesgarnos a decir que el efecto del parque tenga una responsabilidad total en lo que ha ocurrido porque los efectos de parque, al menos en grandes ligas, se calculan en base a tres temporadas. Eso es una muestra de más de 240 juegos versus alrededor de 75 para cada equipo local. El parque, entonces, no es explicación. Pero en fin, Licey y Escogido promedian cada uno 2.8 carreras anotadas por juego, que por supuesto es horrible. Ahora bien, solo dos equipos en la liga rebasan las cuatro vueltas anotadas en promedio que son Toros y Aguilas, los primeros encabezando la liga con 4.4 y los cibaeños 4.2. Pero volviendo a los eternos rivales, el gran problema de ambos ha sido su capacidad de embasarse, que ha sido abismal.

Los Tigres tienen porcentaje de embasarse (OBP) de apenas .272 y el de los Leones es el peor de la liga con .267. Esto ha provocado que, los melenudos, que en términos de bateo de poder no están tan mal una vez aislamos el promedio de bateo del slugging, no hayan podido anotar carreras de una manera más eficiente. Ninguno de los dos clubes batea para buenos promedios y, de hecho, son los dos peores con .216 el Escogido y el Licey apenas .199. Escucharon bien, .199 colectivamente a casi la mitad de la temporada. Sabemos bien que el promedio de bateo por sí mismo no nos dice mucho de la capacidad ofensiva de un equipo o un jugador, pero .199 es .199.

En este sentido es bueno señalar que ambos clubes han tenido pésima suerte al hacer contacto y, su promedio de bateo en pelotas en juego – el BABIP – ocupa el fondo de la tabla con .255 el Licey y .263 en Escogido. Por supuesto el average general de la liga es un terrible .285 pero, la buena noticia para los seguidores de estos dos equipos es que la regresión a la media indica una mejoría casi inevitable en el futuro cercano. El Escogido ha bateado .287 en sus últimos cuatro juegos luego de averages de .193 entre sus partidos uno y diez y .204 entre el undécimo y vigésimo. En el Licey la cosa es menos dramática con .254 en sus últimos cuatro juegos, pero eso viene de un .178 en los primeros diez y .206 entre los juegos 11 y 20 del club.






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