Tiempo de Aprender 19-10-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 19 octubre, 2018

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

1968 y los dos lanzadores que ganaron el MVP

El dos de octubre pasado se cumplieron 50 años de haberse jugado el primer partido de la Serie Mundial de 1968 entre Tigres de Detroit y Cardenales de San Luis. La fecha es especial y la razón es que este año conmemoramos las Bodas de Oro – por así decirlo – de la más dominante temporada del pitcheo en las grandes ligas desde la época de la bola muerta. Y, en ese primer partido del clásico de octubre en el antiguo Busch Stadium de San Luis, se enfrentaron los dos últimos lanzadores en ganar el Cy Young y el Jugador Más Valioso en la misma temporada. Habíamos esperado la oportunidad para rememorar ese episodio y hoy es un buen día para hacerlo.

Como muchos de ustedes han de saber, la de 1968 es una de esas temporadas atípicas y singulares que encontramos en la centenaria historia de las Ligas Mayores. Puede decirse incluso que junto a la de 1930 es la temporada más fácil de identificar con solo mencionar un número. Si alguien señala 1.12 todo el mundo sabe que hablamos de Bob Gibson y su PCL record en la era de la bola viva en 1968. Si por el contrario es 58 entradas y dos tercios consecutivas sin permitir carreras, igual sabemos que se trata del record de Don Drysdale de los Dodgers ese mismo año. ¿31 victorias? Automáticamente se sabe que la respuesta es Denny McLain con los campeones mundiales Tigres de Detroit, último lanzador en ganar 30 juegos en una temporada, algo que quizás no vuelva a ocurrir.

Bob Gibson de los Cardenales de San Luis y Denny McLain de los Tigres de Detroit precisamente son esos dos lanzadores cada uno de ellos el líder de rotación y as de equipos ganadores del pennant en sus respectivas ligas y rivales en la Serie Mundial. Pero es imposible hablar de Gibson, McLain y sus MVP sin entender el contexto en que estas hazañas se produjeron. El béisbol de grandes ligas había cambiado radicalmente a partir de la introducción de la llamada “bola viva” entre 1920 y 1921. De un juego ofensivo basado en toques, robos de base y bateadores de contacto el énfasis cambió al poder y al uso del jonrón y los extrabases como el arma táctica más importante para producir carreras y que alcanzó su punto más alto en 1930, quizás la temporada más ofensiva en la historia. Tres décadas más tarde, en 1961, con el asalto de Roger Maris y Mickey Mantle al record de jonrones en una temporada de Babe Ruth, eventualmente roto por el primero, y con el total de jonrones en ambas ligas superando los 3,000 en la temporada de 1962, el entonces Comisionado Ford Frick decidió que ya era suficiente y que esa vorágine de bateo había que ponerle un alto. Su primera decisión fue redefinir la zona de strike, expandiéndola a sus dimensiones más grandes desde la temporada de 1887. Los resultados no se hicieron esperar y la producción ofensiva declinó significativamente en 1963, pero otros factores se agregarían para culminar con 1968, entre ellos nuevos estadios con dimensiones más grandes, aumento del béisbol nocturno y otras cosas más. En 1968 el promedio de bateo general en grandes ligas fue de .237, el promedio de anotadas por juego por equipo tocó fondo en 3.42, el líder bate de una liga terminó en .301 siendo el único trescientista y en comparación con 1962 se conectaron mil jonrones menos.

Es en este favorable mundo en el que Gibson, McLain y montones de otros lanzadores tuvieron años extraordinarios en términos de los números crudos. Tomemos a Gibson, por ejemplo quien ganó 22 partidos con 9 derrotas y un PCL de 1.12 como ya mencionamos. El derecho encabezó la liga en efectividad, ponches (268) y blanqueadas con 13. Su PCL fue el más bajo desde 1904, el más bajo para un pitcher con más de 300 entradas lanzadas (Gibson tiró 304) y la segunda mayor cantidad de blanqueadas en la historia. Quizás lo que más llame la atención del record de Gibson es cómo pudo haber perdido 9 juegos permitiendo básicamente una carrera por salida y obviamente la respuesta es que el resto de los pitchers de la liga también lo andaban haciendo muy bien. En cada una de sus nueve derrotas Gibson completó al menos ocho entradas concediendo tres o más carreras limpias en solo tres de ellas, una de las cuales fue una apertura de once entradas contra los Cubs a inicios de Agosto de ese año perdiendo el juego 6-5, a pesar de ponchar 10 bateadores. La Sabermetria y sus avances nos permiten ahora entender mejor el efecto del miserable entorno ofensivo y la pregunta es entonces valida ¿fue realmente Bob Gibson el jugador de mayor valor aportado en la Liga Nacional? Pues sí, definitivamente que aunque todas las cosas operaban a su favor, el aporte general de Gibson estuvo por encima del de bateadores como Henry Aaron, Willie Mays, Roberto Clemente y Willie McCovey, que fueron algunos de los más destacados en la Liga Nacional esa temporada. ¿Qué hace a Gibson tan valioso? Pues en primer lugar está su increíble capacidad de prevenir carreras al contrario combinada con una sustancial carga de trabajo de más de 300 entradas. Imaginen ustedes la clase de efecto en un equipo si pudiera garantizar 300 entradas en donde el contrario les anotará poco más de una vez cada 9 innings. Gibson fue también capaz de hacer un gran trabajo en las cosas bajo su control, entiéndase volumen de ponches, boletos y jonrones concedidos, todos ellos cómodamente por encima de la media de la liga.

En la versión de las WAR de Baseball Reference, Gibson encabezó ese año la Liga Nacional con 11.9 lo mismo en la versión de Fangraphs que fue 8.6. En la primera versión de la métrica los bateadores que siguieron a Gibson en el viejo circuito fueron Clemente (8.1), McCovey (7.0), Aaron (6.8) y Felipe Rojas Alou (6.5); en la versión de Fangraphs fueron Aaron (7.1), McCovey (7.0), Mays (6.8), Clemente (6.7) y Rojas Alou (6.2). En cuanto a la votación en sí del premio, Gibson obtuvo 14 de 20 votos por el primer lugar pero resulta que ninguno de los jugadores antes mencionados fue su rival para el galardón. Pete Rose de Cincinnati obtuvo los otros seis votos de primer lugar. Rose fue líder bate con .335, pegó 42 dobles, 10 jonrones, remolcó 49, fue líder en hits con 210 y OBP con .391 consiguiendo slugging de .470. Ese año Rose era el guardabosque derecho de Cincinnati y su total de WAR fue 5.5 en ambas versiones.

El tema se hizo largo, en una próxima entrega, Denny McLain la situación de la Liga Americana y Gibson y McLain viéndose las caras en octubre pero por hoy concluimos TDA.






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