Tiempo de Aprender 19-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 19 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Las grandes ligas en la era de la bola muerta

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Al comenzar el siglo XX el béisbol era un juego dominado por velocidad, trucos y mañas, no por el poder.  El cuadrangular, como un arma ofensiva significativa, aun no había aparecido; este es el periodo llamado de la “Bola Muerta”, conocido de esa manera porque la misma pelota, sucia y maltratada, era utilizada a lo largo de todo el partido, sin importar la condición en la que se encontraba.  Los bateadores en muchos casos jugaban en estadios de dimensiones amplias – algunos incluso sin verjas permanentes en los jardines –  y además eran victimizados por lanzadores que contaban a su disposición con toda clase de de lanzamientos con trucos: entre ellos la bola de brillo, bola ensalivada y bola de esmeril.

Como resultado de todo esto el bateador estaba forzado a una actitud defensiva en el home plate, conformándose con hacer contacto, batear la pelota en el lugar donde venía el lanzamiento, usando bates pesados, agarrándolos de forma corta, y haciendo un swing hacía el piso – nunca tratando de levantar la pelota – para conseguir rodados y tratar de pasar el cuadro interior.  La velocidad en el corrido de bases, entonces, era un aspecto vital del juego, y las estrategias ofensivas estaban formuladas alrededor del toque de bola, corrido y bateo y el robo de base.  Los Orioles de Baltimore – no los actuales – de la década final del siglo 19, fue el equipo con mayor responsabilidad en la influencia de este tipo de juego.  El equipo de John McGraw, Willie Keeler, Hughie Jennings y Wilbert Robinson fueron los pioneros en una serie de estrategias, aunque su forma de jugar el béisbol era definitivamente “sucia”.

El periodo en sí, inicia a partir de 1900 – aunque muchos lo ubican desde el inicio mismo del béisbol en el siglo 19, mas sobre eso en breve – y su final se inicia con el surgimiento de Babe Ruth como bateador de poder en 1919, y su entonces record de 29 cuadrangulares en una temporada.  Sobre el béisbol anterior al siglo XX, la esencia del juego es similar, pero la verdad es que lo que había en el terreno era una especie de juego de softball rápido.  La distancia entre la lomita y el home plate llego a ser de hasta 45 pies a 50, y aunque Ned Williamson (27 jonrones en 1884) y Buck Freeman (25 en 1899) alcanzaron estas cantidades, era anómalo en el aspecto de los cuadrangulares.  Sin embargo, hubo casos de temporadas en los que el nivel de producción de carreras fue elevado.  La Liga Nacional de 1887, por ejemplo, fue un entorno de 6.1 carreras por juego por equipo.  Claro está, el pobre juego defensivo en este caso era el principal factor detrás de todas esas carreras.  En ese año por ejemplo, de las más de 6 mil carreras anotadas por los equipos, poco más de dos mil – una tercera parte – fueron inmerecidas.

Entre 1900 y 1920, 13 veces los líderes en cuadrangulares conectaron menos de diez, y en solo cuatro el líder pegó más de veinte.  En contraste, en 20 ocasiones el líder en triples consiguió 20 o más, incluyendo el record aun vigente de 36 de Owen “Chief” Wilson de los Piratas de Pittsburgh en 1912.  Los 309 triples de por vida en la carrera de Wahoo Sam Crawford, también fueron conseguidos en esta época.

A pesar de toda la velocidad de la que disponían los equipos, esta no se reflejaba en la producción ofensiva.  La falta de poder resultaba en bajos promedios de bateo – tanto como que las ligas llegaron a batear .239 colectivamente – bajos porcentajes de embasarse y de slugging.  Sin la amenaza del cuadrangular, los lanzadores podían retar a los bateadores sin problemas y lanzar al contacto sin el temor de un batazo largo.  Entre 1907 y 1908 las grandes ligas batearon colectivamente .239, con un slugging de .306 y un PCL de 2.40.  En 1908 los Medias Blancas de Chicago conectaron – en conjunto – solo TRES cuadrangulares en la temporada, y aun así terminaron con record de 88-64, en competencia por el pennant.

En 1909 Ben Shibe inventó la pelota con un centro de corcho, para tratar de avivar un poco mas la ofensiva, pues el publico se estaba aburriendo de la poca acción ofensiva, lo que motivó a los dueños a reaccionar.  Las compañías Reach y Spalding – suplidores oficiales de pelotas para las ligas Americana y Nacional respectivamente – fabricaron las pelotas y el impacto inmediato fue dramático.  El promedio de bateo de la LA aumentó de .243 en 1910 a .272 en 1911.  En la Nacional el cambio fue de .256 a .272; Ty Cobb bateó ese año .420 con 248 hits, Joe Jackson .408 y la leyenda de Frank “Home Run” Baker – tercera base de los Atléticos de Philadelphia – nació en la Serie Mundial de ese año ante los Gigantes de Nueva York, cuando este conectó jonrones en partidos consecutivos.

Los lanzadores retomaron el control un par de años después, cuando accidentalmente descubrieron que rayando, o alterando la superficie de la pelota, podían lograr que esta se moviera de forma mas pronunciada.  En vista de que la misma pelota se usaba durante todo el juego, el nivel ofensivo regresó a los niveles anteriores.

En 1921 una serie de circunstancias se unieron para decretar el fín de la bola muerta

  • La crisis del escándalo de los “Medias Negras” de Chicago en 1920 obligó a los dueños de equipo a aceptar, e incluso impulsar, el fenómeno iniciado por Ruth en 1919 con sus jonrones, que negaba por completo un estilo de juego considerado como “correcto” en aquel tiempo.
  • La muerte accidental de Ray Chapman, producto de un pelotazo en la cabeza en 1920, básicamente por no ver una pelota maltratada y sucia cuando salió de la mano del pitcher Carl Mays, provocó la regla de que cada pelota debía ser reemplazada en el juego al ensuciarse.
  • La prohibición del uso de la “bola ensalivada” y otros lanzamientos de truco que utilizaban los lanzadores.
  • El fenómeno Babe Ruth.  Las hazañas del slugger, que empezaron en Boston y alcanzaron niveles superiores tras su llegada a los Yankees de Nueva York, los fanáticos parecían estar muy entusiasmados en ver al Bambino tratar de conectar la pelota lo mas lejos posible, y la asistencia al Polo Grounds se multiplicó a niveles extraordinarios en 1920 viendo a Ruth desaparecer la pelota 54 veces.
  • No hubo un cambio de pelota en 1920 o 21, en esencia era la misma pelota introducida por Ben Shibe, pero todos los cambios mencionados hicieran parecer que la pelota fue alterada para que rebotara más.

En resumen, los promedios de bateo aumentaron entre 20 y 50 puntos, y claro está, el número de cuadrangulares alcanzó niveles inimaginables.

YR AL NL Total
1918 96 139 235
1919 240 207 447
1920 369 261 630
1921 477 460 937
1922 525 530 1055
1923 442 538 980
1924 397 499 896
1925 533 636 1169
1926 424 439 863
1927 439 483 922
1928 483 610 1093
1929 595 754 1349
1930 673 892 1565




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