Tiempo de Aprender 20-11-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 20 noviembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

El Premio MVP y las WAR – II

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

“Ahora lo único que importa para ganar el MVP es el bendito WAR.” Ese, al parecer, es el clamor popular de esta época en donde la popularización y expansión en el uso de las estadísticas de última generación y la Sabermetria ha cambiado el pensar y la forma de ver y analizar el juego de un gran número de escritores de béisbol, quienes son los que votan para estos premios.

Como decíamos al introducir hace un par de días este tema, mucho de ese clamor popular al que hacíamos referencia estuvo basado más que todo en que el slugger de los Medias Rojas J.D. Martínez no resultó ser uno de los tres jugadores más votados y Mike Trout – el campeón de las WAR – sí. Pero, la cuestión es que Mookie Betts, a quien se dice le “robaron” el premio en el 2016 para dárselo a Trout porque este último fue líder en WAR, pues ese mismo Betts fue líder en WAR este año. O sea, la estadística en realidad es bastante democrática y no discrimina a favor ni en contra de ningún jugador. Como decíamos en la entrega reciente sobre este particular, desde que el premio a Jugador Más Valioso se otorga por la votación de la Asociación de Escritores de Beisbol en 1931, los casos en que el ganador no ha figurado entre los mejores cinco de su liga en WAR totales han sido muy pocos. Y, como prometimos, hablemos un poco de esos casos.

El primero de estos se produce en el año en que los escritores se hacen cargo del premio y fue en 1931, cuando el segunda base de los Cardenales de San Luis Frankie Frisch encabezó la votación derrotando al jardinero Chuck Klein de Philadelphia y el primera base Bill Terry de los Gigantes. Frisch obtuvo 3.7 bWAR el duodécimo total más alto de la Liga Nacional ese año. De acuerdo a las WAR, Terry fue el mejor jugador de posición ese año con 6.1 bWAR. En cuanto a Frisch, los llamados intangibles y los elementos subjetivos primaron en su elección. No es que el “Relampago de Fordham” fuese un jugador average – Frisch bateó .311/.368/.396 con 96 anotadas, 82 remolcadas y 28 bases robadas – sino que su elección tuvo mucho que ver con su condición de líder en el terreno de un equipo que ganó el pennant con más de cien victorias y una ventaja de trece juegos. Frisch, uno de los mejores intermedistas de la historia y miembro de Cooperstown, fue quizás el hombre que cohesionaba y aglutinaba un histórico club conocido como “The Gashouse Gang”. A Klein le llegaría su turno al año siguiente de ser el MVP, pese a que los Phillies terminaron en cuarto lugar a 23 juegos de la punta.

En 1934 pasa de nuevo que el Jugador Más Valioso no fue uno de los mejores cinco en WAR, esta vez en la Liga Americana con la elección del receptor de los Tigres de Detroit Mickey Cochrane. Las similitudes con Frisch son enormes. Cochrane, de 31 años, era para empezar el manager y receptor titular de los Tigres y ese año bateó .320/.428/.412 con un par de jonrones, 75 remolcadas y 32 dobles. El liderazgo de Cochrane, a quien se le atribuye haber cambiado desde su llegada desde los Atléticos la actitud de los Tigres, primó más que sus 4 bWAR totales, buenas para el decimoquinto lugar entre los jugadores de posición en el joven circuito. Lou Gehrig fue incuestionablemente el mejor y más valioso jugador del béisbol ese año con 10.4 bWAR y, atención fanáticos de J.D., la Triple Corona de la liga en el bolsillo. El común denominador fue liderazgo en un equipo ganador del pennant.

Al año siguiente en 1935 gana otro receptor, pero en la Nacional, y esta vez fue Gabby Hartnett de los campeones de la liga Cubs de Chicago. Hartnett, quien bateó .344/.404/.545 con 13 jonrones y 91 remolcadas, obtuvo sin embargo 5 bWAR octavo mejor total entre los jugadores de posicion en la Nacional. Arky Vaughan, el sensacional campocorto de los Piratas de Pittsburgh, fue líder en bWAR de la liga con un total de 9.2, a una distancia bastante considerable de Hartnett. Obviamente, el hecho de que los Piratas terminaran en cuarto lugar a trece juegos del primero fue un factor en la decisión. Curiosamente, los Cubs de Hartnett se enfrentaron en la Serie Mundial a los Tigres de Cochrane ganando estos últimos el clásico en seis partidos.

Unos años más tarde, en 1938 otro receptor – Ernie Lombardi – fue electo MVP gracias más que todo a la hazaña de ganar un título de bateo siendo un receptor, algo bastante raro. Lombardi en realidad sí fue uno de los mejores cinco hombres de posición en bWAR logrando 5.7 y terminando como quinto. El jardinero de los Gigantes Mel Ott, con 8.9 bWAR, fue líder de la liga a una distancia considerable de Lombardi.

En la década de los años cuarenta solo existió un caso en el que el MVP no terminará entre los mejores cinco jugadores de su liga en bWAR y eso ocurrió en 1944 cuando el torpedero de los Cardenales Marty Marion le ganó apenas por un punto en una cerradísima competencia a Bill Nicholson de los Cubs. Marion obtuvo 4.7 bWAR bateando – asómbrense – .267/.324/.362 con 6 jonrones y 63 producidas. La historia con Marion es simple, era un brillante jugador defensivo en un equipo que dominó su época. Por supuesto que el mejor jugador del béisbol y de San Luis era Stan Musial, quien tuvo un año de 8.8 bWAR, pero ya habiendo ganado el premio en 1943, los escritores necesitaban algo nuevo para escribir historias y construyeron toda una narrativa acerca de la valía de Marion para justificar darle el premio aun siendo el décimo mejor jugador de posición en WAR del viejo circuito.

La realidad es que en los cuarentas pasaron muchas cosas raras con el MVP. Ted Williams bateó .406 un año y ganó una Triple Corona en otro y no fue MVP en ninguno de los dos casos. Hal Newhouser – un lanzador – ganó el premio en temporadas consecutivas, aunque en la primera de ellas no fue el mejor pitcher en WAR.

En una próxima entrega entraremos en los años cincuenta y veremos otros casos de este tipo.






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