Tiempo de Aprender 24-12-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 24 diciembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Cooperstown y los cerradores

Antes de que el mundo beisbolistico se sumergiera por completo en la celebración de la navidad el escritor deportivo de Boston Bill Ballou, miembro de la Asociación de Escritores de Beisbol de América, dejó el horno bien caliente al revelarse como el primer periodista con derecho a voto que hasta ahora le ha negado una marca en su boleta para la próxima elección al Salón de la Fama al gran relevista Mariano Rivera. Aunque lo quiera reconocer o no, con su admisión pública – justificada con un interesante argumento al cual nos referiremos en breve – Ballou lo que consigue es el fin ulterior de atraer la atención hacia sí mismo. En este caso, la historia deja de ser la disparatada idea de manejar un bullpen de acuerdo a una estadística “inventada” – el salvamento – o la sobredimensión del rol del “cerrador” o los méritos o no de Mariano. Aquí la historia pasa a ser Ballou y su decisión de no votar por Mariano, que técnicamente no afecta sus posibilidades de ser exaltado de manera unánime porque Ballou simplemente remitió su boleta en blanco que no cuenta como voto válido.

Pero volvamos a su argumento que, en síntesis es algo así como que “El cerrador se ha transformado en un rol creado para justificar una estadística” y a juicio del señor Ballou, sacar tres outs en el noveno inning con ventaja de hasta tres carreras y entrando a lanzar sin nadie en base no es una cosa del otro mundo. En realidad Ballou tiene bastante razón en lo que dice. Hemos visto en la post-temporada como los dirigentes se alejan de su zona de confort y traen a su cerrador o as relevista tan temprano como el séptimo episodio y con la misión de sacar cinco a siete outs. Incluso, el periodista cita el caso de Terry Francona con los Indios de Cleveland y su manejo del bullpen en octubre – además de unas declaraciones del capataz de la Tribu donde implicaba que los salarios de los relevistas están estructurados igualmente alrededor del salvamento y por eso todo el mundo quiere cerrar juegos y acumular salvados – recordando que Francona usó intensivamente a su mejor relevista, Andrew Miller, en situaciones apremiantes y, acabamos de ver hace poco los mismo con Craig Counsell de los Cerveceros de Milwaukee y Josh Hader.

Todos, reiteramos, argumentos válidos. Ahora bien ¿realmente es Mariano Rivera el vehículo apropiado para que Ballou plantee su interesante protesta?

El voto a Mariano realmente no tiene la menor importancia aquí, o más bien, la única importancia es si el panameño se convertirá en el primer jugador electo al Salón de la Fama de forma unánime. Porque claro, todos sabemos que Rivera será electo el próximo mes con uno de los porcentajes de votos más altos de la historia.

En Cooperstown hay ahora siete lanzadores primordialmente relevistas exaltados, son ellos Hoyt Wilhelm, Bruce Sutter, Rollie Fingers, Rich Gossage, Dennis Eckersley, Trevor Hoffman y el ahora recientemente agregado por el Comité de Veteranos Lee Smith. Los nombres en sí mismos representan un perfecto ejemplo de la evolución del rol del principal relevista, o as relevista, de un equipo al pasar del tiempo. Wilhelm – un nudillista – tiró en 1,070 partidos en su carrera en donde solo 52 fueron como abridor, retirándose con 2,254 entradas lanzadas, record de 143-122, efectividad de 2.52 y 228 juegos salvados calculados de manera retroactiva. Wilhelm lanzó entre 1952 y 1972 y fue electo a Cooperstown en 1985 en su octavo intento en la boleta.

Sutter, Fingers y Gossage representan la generación posterior a Wilhelm, en donde la carga de trabajo era menor que en la época de Wilhelm y en donde se consolida el primer cambio importante en el patrón de uso del bullpen de los managers, y era el de utilizar a su principal relevista para proteger ventajas, no traerlo como un simple bombero o reemplazo de un abridor en problemas no importa la situacion. Fingers tuvo once temporadas en su carrera con más de cien innings lanzados siendo primordialmente un relevista, Sutter cinco y Gossage cuatro. Pero, precisamente son esas cargas de trabajo de los dos primeros y en especial de Sutter, que provocan un cambio en la forma de los managers utilizar a su mejor brazo de bullpen. La última temporada efectiva de Sutter fue a los 31 años, mientras que Fingers, aunque se mantuvo más tiempo siendo un pitcher efectivo, después de sus primeras dolencias en el brazo luego de la temporada de 1980 nunca volvió a ser tan duradero.

La comparación de Mariano, o los relevistas modernos con estos lanzadores no es la óptima y, en verdad, el argumento de Ballou tiene validez, puesto que como veremos más adelante, es en esa generación en donde los managers se vuelcan por completo a la idea convencional de usar su bullpen a partir de una situación definida por una estadística inventada por un periodista. ¿Cómo ha sido la evolución de los bullpens y cómo podemos encajar a Mariano en ese proceso? Esa será una historia para un próximo momento.




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