Tiempo de Aprender 25-06-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 25 junio, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

La trampa de las nueve cifras y los jugadores a la derecha del espectro defensivo – II

Con la firma en el 2009 del primera base y slugger de 30 años Mark Teixeira, los Yankees de Nueva York no solo reeditaron el mismo tipo de contrato que le dieron a Jason Giambi en el año 2002, sino que además validaron y justificaron acciones similares de otros equipos que pensaron – equivocadamente – que si los Yankees hacían estas cosas pues estaban bien hechas.

Iniciando en el 2012 otros dos jugadores de este tipo recibieron extensiones de nueve cifras de sus equipos de ese momento, ninguna de las dos fueron especialmente eficientes pero una de ellas probó ser un desastre total, y lo peor es que todo el mundo así lo pensaba. Empecemos por el caso más feliz que fue el de Adrián González y los Medias Rojas de Boston. En su último año al frente de la oficina en Fenway Park en el 2011, Theo Epstein obtuvo a El Titán desde San Diego en su año previo a la agencia libre. González había sido por casi un lustro uno de los sluggers más productivos en el viejo circuito y se ajustaba perfectamente a las necesidades del momento en el roster Bostoniano. Epstein y sus lugartenientes inmediatamente negociaron una extensión de siete años con el astro mexicano por $145 millones de dólares que iniciaría a partir de la temporada 2012, temporada edad 30 años del jugador. En su primer año con los Medias Rojas – el ultimo del contrato heredado desde los Padres, el éxito fue rotundo bateando .338/.410/.548 con 45 dobles, 27 jonrones, 117 remolcadas y el liderato en hits de la liga con 213, aportando 6.9 bWAR totales. Al año siguiente, en medio de un año horrendo para Boston y con un nuevo gerente a cargo – Ben Cherington – los Medias Rojas encontraron una gran oportunidad de zafarse del compromiso, no tanto de González sino de Carl Crawford y Josh Beckett, colgándole como carnada a los nuevos dueños de los Dodgers de Los Angeles a un potencial nuevo ídolo mexicano, y no desaprovecharon la misma. Si bien sería demasiado severo decir que el contrato de González fue un fracaso, la realidad es que a partir de que el mismo empezó a correr en el 2012 hasta ahora, su contribución total en bWAR ha sido de 15.7. En sus años en Chavez Ravine este fue un sólido y confiable jugador de tres victorias por año que ayudó a que los Dodgers se hicieran dueños perennes de la división pero, su poder de jonrón jamás volvió a ser el de San Diego – paradójicamente González nunca volvió a conectar 30 jonrones desde que salió del Petco Park siendo el máximo 28 en una temporada – así como tampoco volvió a alcanzar un slugging de .500 o más. Sus últimas dos temporadas, con 35 y 36 años incluyendo la actual, han sido afectadas por lesiones y lo dejaron siendo un jugador bajo nivel reemplazo. En realidad Ben Cherington supo muy bien lo que estaba haciendo a la hora de cambiarlo a Los Angeles.

El caso de Ryan Howard, si bien lo hemos analizado en este espacio otras veces, siempre vale la pena volver a recordarlo por la gran lección que representa. En el mes de abril del año 2010, todavía con dos años restándole en un acuerdo vigente que le pagaría $39 millones totales en esas dos temporadas, al entonces Gerente General de los Phillies de Philadelphia, Rubén Amaro, Jr. se le ocurrió la genial idea de no solamente extenderle el contrato a su primera base, sino hacerlo sin que el vigente estuviera cercano a terminar. Caer en la trampa de dejarse deslumbrar por Howard no era muy difícil. Para empezar era un jugador popular, de excelente comportamiento y uno de los líderes del clubhouse. A eso hay que agregar que sus totales de jonrones y carreras empujadas eran fabulosos y como sabemos estos son los objetos de seducción más importantes en el béisbol. En el 2009 Howard bateó .279 con 45 jonrones y encabezó la Liga Nacional con 141 remolcadas, por tercera vez en cuatro campañas. Si asumimos que el 2009 fue su año plataforma, realmente Howard no hizo tanto como para que el mundo gritara a viva voz que merecía los $125 millones por 5 años que Amaro le empezaría a pagar a partir de la temporada 2012. Según B-Ref sus WAR totales fueron 3.8 mientras que Fangraphs le otorgó 4.5. Tanto en el 2010 como en el 2011 Howard ciertamente continuó pegando jonrones y empujando carreras, pero a un ritmo peligrosamente inferior al de sus mejores años. Igualmente su promedio de bateo empezó a descender y de acuerdo a las dos versiones de las WAR la problemática defensa de Howard estaba en un punto casi inaceptable dejando su contribución total sumando las dos temporadas en menos de 3 victorias. Los Phillies lo que tenían en las manos era un bateador designado en una liga donde no había uso para el mismo. Y, les volvemos a recordar, la extensión de los $125 millones todavía no empezaba a correr. En el primer año de la misma en el 2012, y en su temporada edad 32 años, el corpulento jugador bateó .219 con 14 jonrones y 56 remolcadas perdiendo la mitad de la temporada como consecuencia de la rotura del talón de Aquiles sufrida en el último juego de los playoffs del año anterior. Entre el 2012 y el 2016, los años de vigencia de la infame extensión, Howard bateó .226/.292/.417 en 545 partidos, Baseball Reference estima que su valor fue de -4.6 WAR netas y Fangraphs es menos severa con -1.6. En todo caso, recibió 125 millones de dólares de salario por un desempeño bajo nivel reemplazo por cinco temporadas. Después de su firma, jamás Ryan Howard volvería a conectar más de 25 jonrones o remolcar más de 95 carreras. Jamás, tampoco, Rubén Amaro, Jr. ha vuelto a ocupar el puesto de Gerente General tras ser despedido luego de la temporada del 2015, una antes de vencer el contrato de Howard.






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