Tiempo de Aprender 27-06-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 28 junio, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

La trampa de las nueve cifras y los jugadores a la derecha del espectro defensivo – IV

El caso más reciente de un contrato de nueve cifras y a largo plazo con altas señales de riesgo ha sido el del primera base de los Orioles de Baltimore, el conocido Chris Davis.  El acuerdo del ex primera base de las Estrellas de Oriente es el vigésimo-segundo más rico en valor total en la historia de las grandes ligas, $161 millones de dólares.  Tomando en cuenta que a la fecha Davis está bateando .147 con 5 jonrones, 20 empujadas y ponchándose casi en el 40 por ciento de sus apariciones al plato en lo que va de temporada, es bueno preguntarse ¿cómo es que los Orioles llegaron hasta ese absurdo – a la luz actual – mega contrato?

Desde su época como prospecto de relevancia en la organización de Texas, Davis siempre tuvo el mismo perfil: un primera base con inmenso poder crudo, cierta habilidad para tomar bases por bolas, debilidades explotables en su swing y tendencia a entrar en rachas positivas y negativas en el plato.  En su primera temporada como profesional Davis pegó 15 jonrones con un slugging de .543 jugando Clase-A de temporada corta en el 2006 y al año siguiente entre Clase-A avanzada y Doble-A bateó .297 con 36 jonrones y 118 remolcadas en 129 partidos, entrando de lleno en la conversación de los mejores sluggers en las ligas menores.  El buen momento de Davis se extendió al 2008 cuando bateó .333 con 23 jonrones y 73 empujadas en 77 juegos entre Doble-A y Triple-A.  Demostrando que le quedaba poco por aprender en las menores fue subido a Grandes Ligas por los Rangers, debutando de manera exitosa con .285/.331/.549 (Avg/OBP/Slg) 17 jonrones y 55 empujadas en 80 juegos.  Pero, despues de eso vinieron las vacas flacas y entre el 2009 y 2010 sus números generales fueron .227/.283/.407 con 22 jonrones y 63 remolcadas en 159 partidos y ponches en el 34 por ciento de sus apariciones al plato.  Pero eso fue a nivel de grandes ligas con los Rangers porque, en el tiempo que pasó el jugador en Triple-A esos dos años, regresaba a ser el mismo temible slugger de siempre.  En el invierno del 2010 Davis viene a la Liga Dominicana y pega seis jonrones en 25 juegos con las Estrellas y slugging de .581 bateando .279 con un OBP de .380.  En el 2011 los Rangers – que lo mantuvieron otra vez yendo y viniendo entre las mayores y Triple-A – lo transfieren a Baltimore en un cambio para adquirir al relevista Koji Uehara, y es allí donde eventualmente Davis alcanzará la proyección que tenía en ligas menores.

En el 2012 conecta 33 jonrones y remolca 85 ya como inicialista regular de los Oropéndolas.  En el 2013 viene su gran temporada encabezando el joven circuito en jonrones y empujadas con 53 y 138 respectivamente, además de batear .286 y despachar 42 dobles.  Davis terminó tercero en la carrera por el MVP y aportó 6.5 bWAR en el terreno.  Las lesiones lo hicieron perder mas de 30 juegos al año siguiente y afectaron su produccion, bajando a .196 con solo 26 jonrones, pero Davis rebotó en el 2015 con 47 – líder de la liga otra vez – y 117 remolques en 160 partidos.  Esa fue su temporada edad 29 años y la de pataforma a la agencia libre en la que contribuyó 5.3 bWAR.  Los Orioles estaban ante una encrucijada.  Si bien Davis se ponchó 208 veces erosionando eso su promedio de bateo, tampoco era fácil encontrar alguien que pudiera inmediatamente suplir el poder que quedaría vacante.  Asaltado por la duda, y probablemente influenciado por los deseos del dueño Peter Angelos, el Gerente General Dan Duquette accedió a la propuesta del agente de Davis, Scott Boras, quien probablemente vendió a su cliente como una especie de Lou Gehrig del nuevo milenio.

Siete años, $161 millones de dólares, empezando a correr en su temporada edad 30 años para un primera base absolutamente unidimensional y con defensa marginal-average a bajo average.  Davis, quien perdió la concesión otorgada por la oficina del Comisionado para el uso prescrito del medicamento Adderal, conectó 38 jonrones en 157 pero en general fue una  temporada buena entre comillas, con línea ofensiva de .221/.332/.459, 219 ponches recibidos y 3.3 bWAR.  En el 2017 la preocupante tendencia continuó: .215/.309/.423 con 26 jonrones y 61 remolques en 128 partidos.  Y bueno, finalmente llegamos al actual estado de cosas en donde la cruda verdad es que los Orioles y Buck Showalter están poniendo todos los días en el lineup al contrato de Davis más que al propio Chris Davis.

En términos de la estructura del contrato el golpe financiero, aunque doloroso, lo es menos porque Davis recibe $17 millones de salario anual hasta el 2022 cuando el contrato concluya, pero los seis millones restantes del salario anual promedio de 23 millones se acumulan hasta totalizar $42 millones de dólares que se pagaran de manera diferida por diez años a partir del 2023.  Un poco consuelo de tontos, pero a los Orioles no les queda más que buscar algo de consuelo.  Fue un contrato de altísimo riesgo y quizás el peor junto con el de Ryan Howard que se haya otorgado a jugadores de este tipo.

¿Son los contratos a primeras bases de 30 años los únicos malos y de alto riesgo? No, por supuesto que no pero, también hay otros con historial dudoso, y son aquellos de los jardineros atléticos que enseñan destellos de cinco herramientas en un momento pero que al final no las tienen en realidad.  ¿Les recuerdan algo los nombres Carl Crawford, Jacoby Ellsbury y Jason Heyward?  Eso lo hablaremos en una próxima ocasión.






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