Tiempo de Aprender 27-12-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 27 diciembre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

La Historia del Bullpen Moderno – I

El pitcher de relevo en el béisbol ha tenido una evolución que empezó desde fungir como un sustituto literalmente de emergencia del abridor de un partido en los inicios del béisbol profesional y de las grandes ligas, a convertirse en una parte fundamental del béisbol de hoy día, llegando incluso a colocar en el Salón de la Fama hombres que apenas promediaban entre una entrada y media a dos lanzadas por aparición en un juego y, de paso, provocar la protesta de escritores de béisbol con derecho al voto para el Salón de la Fama como el caso de Bill Ballou y su boleta en blanco para evitar marcar la casilla con el nombre de Mariano Rivera.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo se fueron estructurando los bullpens y cómo empezaron los managers a variar su uso? ¿Cuándo y porqué saltamos del bombero que podía entrar en el sexto inning y terminar un juego a la división de roles y el cerrador? ¿Por qué en vez del béisbol regresar al modelo de usar menos lanzadores para un juego de nueve entradas ahora estamos viendo experimentos de partidos donde solo se usa el bullpen?

El genio Bill James, en dos de sus obras más importantes de finales de los años noventa y principios del siglo actual, se refirió bastante el tema de los bullpens y el relevo. Los dos libros en cuestión son “The Bill James Guide to Baseball Managers” y el “New Historical Baseball Abstract” y de esas fuentes nos nutrimos para compartir un poco esta historia y que ustedes la conozcan.

En la historia de casi siglo y medio del béisbol de las grandes ligas el uso de los relevistas nunca ha alcanzado un nivel de equilibrio estático. Las reglas que gobiernan efectivamente el uso de los lanzadores relevistas han estado en constante movimiento, muchas veces moviéndose de forma acelerada como en la época reciente. Cuando a finales de los ochentas Dave Duncan y Tony LaRussa delinearon los roles y la estructura del bullpen moderno, realmente su plan no era usar cuatro y hasta cinco hombres de puente hasta el cerrador de un inning y mucho menos llegar al punto de usar un “opener”, tener un día de bullpen y literalmente borrar las líneas que distinguen el rol de un abridor elite en el juego. El movimiento fue en ocasiones lento o bastante lento y otras veces tan rápido como ahora. Como cita Bill James en su libro sobre managers: “el bullpen de 1996 es radicalmente diferente al bullpen de 1986, así como este era a su vez diferente al de 1976, el de 1976 diferente al de 1966 y el de 1966 diferente al de 1956.” Y agregamos nosotros, el del 2018 es diferente al del 2008 que a su vez es también distinto al de 1996.

El número de lanzadores relevistas utilizados en un juego por un equipo ha tenido una tendencia hacia arriba que nunca – o más bien, casi nunca – ha experimentado un movimiento en sentido contrario. En el inicio de la era moderna en la primera década del siglo pasado los equipos utilizaban 0.19 relevistas por partido jugado. Para 1910 el número ya estaba en 0.49, 0.62 en 1920 y un salto a 0.90 o casi un relevista por juego en 1930, 0.97 en 1940 y rebasa por primera vez la barrera de un relevista por juego en 1950 cuando se utilizaban 1.12. En 1960 era 1.45, 1.66 en 1970 y en 1980 se verifica entonces el único momento en que el número descendió, en este caso a 1.56. Para el final de la década de los ochentas se produjo el aumento más grande de una década a otra, saltando a 2.02 relevistas por juego en 1990. Para 1996 ya eran casi dos relevistas y medio por juego – habiéndose establecido el modelo de bullpen de Duncan/LaRussa como algo estándar – y en el 2016 finalmente se cruzó la barrera de los tres relevistas por juego. En la temporada que acaba de transcurrir, las grandes ligas utilizaron 16,339 relevistas en 4,862 juegos totales, lo que equivale a 3.36 relevistas por cada partido. Diez años atrás en el 2008 ese número fue 2.92 relevistas por juego.

El número de relevistas utilizado por partido ha aumentado de manera dramática y más rápido que en cualquier otro momento de la historia del juego, y esa tendencia inició en 1990.

Hubo dos líneas en el desarrollo inicial del bullpen, la línea del “as relevista” y la línea del “abridor como cerrador”. La ultima de esas líneas está mejor representada por Mordecai “Three Finger” Brown de los Cubs de Chicago y Albert “Chief” Bender de los Atléticos de Filadelfia. Brown rivalizaba con Christy Mathewson de los Gigantes de Nueva York el título de mejor lanzador de la Liga Nacional en la primera década del siglo pasado, llegando a ganar 26, 29, 25 y 25 partidos en temporadas distintas con promedios de carreras limpias nunca más altos que 1.47 – época de la bola muerta, claro está – y encabezando el viejo circuito en partidos salvados, asignados de manera retroactiva, entre 1908 a 1911 alcanzando un máximo de 13 en la última de estas temporadas. Bender era otro abridor de importancia en la otra liga ganando entre 16 y 21 juegos en ocho temporadas distintas, iniciando diez juegos y ganando seis en cinco Series Mundiales con los Atléticos y a la vez encabezando el joven circuito en salvamentos en dos ocasiones, incluyendo también una temporada de trece salvados en 1913 que, junto con la de Brown, sería la marca vigente por un tiempo si bien nadie lo supo en aquel momento.

Otis “Doc” Crandall, un pitcher derecho de los Gigantes de John McGraw, era el relevista más importante de la época si no tomamos en cuenta a hombres como Brown y Bender quienes lanzaban el 80% de sus innings como abridores. McGraw usó a Crandall en 23 ocasiones como relevista en 1909, una marca en su momento y ese número de partidos aumentó a 24 en 1910, 26 en 1911, 27 en 1912 hasta 32 en 1913. Para 1913 otros managers empezaron a copiar la estrategia y otra media docena de lanzadores habían tirado al menos 23 juegos desde el bullpen esa temporada. Mientras Crandall relevaba unos 30 partidos por temporada, al mismo tiempo iniciaba entre diez y veinte. En 1910 su record como relevista fue de 7-1 y 7-0 en 1911. De ese número de victorias podemos rápidamente inferir una cosa, Crandall era utilizado por McGraw casi siempre cuando su equipo estaba perdiendo o con el juego empate. A diferencia del as relevista moderno, que solo es usado con una ventaja, Crandall lanzaba normalmente en lugar de un abridor que estaba inefectivo.

En una próxima entrega seguimos con esta historia.






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