Tiempo de Aprender 30-10-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 30 octubre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

Réquiem sobre la Serie Mundial 2018

Este pasado domingo los Medias Rojas de Boston completaron una exitosa temporada con su victoria en el quinto partido de la Serie Mundial ante los Dodgers de Los Angeles, cuarto campeonato mundial desde el 2004 para el club. Los Medias Rojas han iniciado el presente siglo y milenio en forma muy parecida a como iniciaron el siglo pasado, con un importante periodo de éxito. Entre su victoria en la primera Serie Mundial celebrada en la historia en 1903 y el triunfo en 1918, Boston obtuvo cinco de sus ahora nueve coronas mundiales. Cuatro de ellas entre 1912 y 1918. Aunque dispusieron de los Esquivadores en cinco partidos, la realidad es que ese resultado no le hace justicia a lo cerrada que fue la serie en cuatro de los cinco compromisos. Uno de los partidos necesitó de 18 entradas para definirse mientras que en cuatro de ellos la diferencia al llegar a la séptima entrada siempre fue de una o dos carreras. Obviamente Boston fue el equipo superior y, como una forma de documentar y analizar un poco lo ocurrido en la recién terminada edición de este año del clásico de otoño, compartimos con ustedes estas ideas sobre la Serie Mundial.

Hay vida después de dos outs

Recordarán ustedes que en la edición anterior, cuando le tomábamos el pulso a la serie, nos referimos al ridículamente fabuloso registro de los Medias Rojas en los playoffs anotando carreras después de dos outs. Bueno, la tendencia – que especulamos parecía imposible de mantenerse en ese momento – al final sí se mantuvo. La oportunista y oportuna ofensiva Bostoniana anotó 18 de sus 28 carreras en la serie después de dos outs, o sea, el 64.3% de sus carreras, algo increíble. Les recordamos que, típicamente, un equipo anota entre un 35 a un 37 por ciento de su total de carreras en una temporada con dos outs. Comparen ese número con lo que hizo Boston, no solo a los Dodgers sino también a los Astros en la Serie de Campeonato, cuyo total fue 18 de 29 para un 62%, un porcentaje virtualmente idéntico al que tuvieron en contra de los Dodgers. Con corredores en posición anotadora y dos outs, los bateadores de Boston aniquilaron el pitcheo de los Dodgers al ritmo de .471/.609/.882 en 23 apariciones al plato. Semejante bateo oportuno es algo casi nunca visto y, de hecho, el OPS de 1.491 en el escenario antes descrito representa una nueva marca en la historia de las Series Mundiales. El equipo que tenía el record anterior de más alto OPS con dos outs y corredores en posición anotadora habían sido los Gigantes de San Francisco en el 2010 con 1.416. De los primeros diez equipos en la lista, todos ganaron la Serie Mundial a excepción de dos casos. Curiosamente, los Dodgers de 1956, sexto lugar con OPS de 1.164 y los Dodgers de 1978 en el noveno lugar y OPS de 1.139. A propósito de los Dodgers, aunque esta versión del club ha perdido la serie como la perdieron igualmente sus dos antecesores ya citados, su desempeño con dos outs fue horrendo con triple línea de porcentajes de .172/.274/.297 en 73 apariciones con dos outs, anotando seis de sus 16 carreras y .231/.231/.462 con dos outs y corredores en posición anotadora. Contrastando eso con lo que hizo Boston, es perfectamente obvio que los Dodgers no tenían mucha oportunidad de competir en contra de eso.

Dave Roberts y su punto débil

Los Dodgers perdieron la Serie Mundial el año pasado, entre otras cosas, gracias a un bullpen que no pudo preservar ventajas en el segundo y quinto partidos de la misma. En aquel momento el manejo del bullpen, el despliegue de los relevistas y las decisiones estratégicas sobre la carga de trabajo de los abridores del dirigente Dave Roberts, para muchos analistas y aún más fanáticos, inclinaron la serie a favor de los contrarios. En esta ocasión, el capataz Dodger parece haber cometido los mismos pecados. Cuando Roberts quizás no debió intentar exprimir unos outs más de sus abridores lo hizo, y en el momento más indicado y lógico para sí hacerlo entonces no lo hizo. En el primer juego, cuando los Dodgers empatan el juego en el quinto inning y mandan a Chris Sale a las duchas, Roberts decidió permanecer con un Clayton Kershaw que había dado muestras de inefectividad desde el inicio mismo del juego, abriendo una entrada donde enfrentaba por tercera vez a Mookie Betts y Andrew Benintendi en el partido. Al final del inning Boston había recuperado su ventaja anotando un par de vueltas y el vilipendiado as de los azules fue a parar a las duchas de todas maneras. En el séptimo acto, con la desventaja reducida a una carrera, Roberts igualmente se arrinconó a sí mismo prefiriendo un matchup de Alex Wood contra un bateador derecho – Eduardo Nuñez – en vez de permanecer con Pedro Báez que había ponchado al zurdo Mitch Moreland y a Xander Bogaerts, y cuyo único hombre embasado fue por decisión de su manager por boleto intencional a J.D. Martínez, decisión esta que terminó sentando las bases del inning grande de Boston. En el juego número dos, con el juego 2-1 a su favor en el quinto, Roberts dejó al abridor Hyun-Jin Ryu enfrentar a la alineación una tercera vez luego de que Christian Vázquez le conectara sencillo después de dos outs. Ryu caminó a Betts y luego concedió hit a Benintendi sentando una vez más los cimientos de un inning productivo para Boston. En el quinto juego, vida o muerte, Roberts perdiendo el partido 3-1 deja a Kershaw salir a lanzar en el séptimo inning donde este le permitió un sepulturero jonrón a J.D. Martinez. Sin embargo en el cuarto juego, en donde en realidad los Dodgers perdieron la serie, Roberts se rehusó a dejar en el montículo a un Rich Hill que había permitido solo un hit hasta ese instante, tenía ventaja de cuatro carreras y estaba enfrentando la parte baja del lineup. La decisión de llevarse a Hill a pesar de haber ponchado al bateador derecho Eduardo Núñez para el primer out, le abrió la puerta al mar de calamidades subsiguientes. Incluyendo preferir a Scott Alexander en vez de Hill para enfrentar a Brock Holt y traer entonces a Ryan Madson dándole el chance a Alex Cora de usar sus dos bates zurdos de la banca como emergentes, uno de los cuales – Mitch Moreland – conectó el jonrón de tres carreras que inició el regreso de los Medias Rojas. Igual luego, Roberts buscaba seis outs de un Kenley Jansen que ya había fallado en dicho intento en el juego anterior.

Al final, puede que la crítica al dirigente de los Dodgers sea excesiva. La realidad es que, los Medias Rojas de Boston fueron el mejor equipo de Grandes Ligas desde los entrenamientos de primavera hasta el último out de la Serie Mundial. Completaron una temporada dominante de 108 victorias en la regular, y enfáticos triunfos ante tres excelentes rivales en la post-temporada, Yankees, Astros y Dodgers. Más que decir que Dave Roberts y los Dodgers perdieron la serie, en verdad lo correcto es decir que Alex Cora y los Medias Rojas la ganaron.




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