Tiempo de Aprender 31-10-2018

Por Redacción GrandesELD | En fecha: 31 octubre, 2018

Por Carlos José Lugo
Twitter: @CarlosJLugo

El Jugador Más Valioso y J.D. Martínez

Assistant GM Tigres del Licey. Comentarista y escritor deportivo. Co-host Grandes En Los Deportes.

La Liga Americana en el 2018 tuvo una serie de actuaciones individuales bastante notables. Un par de jugadores alcanzaron el umbral de las 10 Victorias Sobre Nivel Reemplazo (WAR), Mookie Betts de Boston y Mike Trout de los Angelinos, en tanto que otro grupo tuvo actuaciones mucho más que sobresalientes. José Ramírez y Francisco Lindor de Cleveland, Alex Bregman de Houston, J.D. Martínez de Boston y Matt Chapman de Oakland. Es un buen grupo de posibles opciones para ser finalistas en la votación del premio a Jugador Más Valioso. Entre los lanzadores, podemos mencionar también a Justin Verlander y Gerrit Cole de Houston y Chris Sale de Boston. Obviamente, es casi imposible que alguno de los pitchers gane el premio tomando en cuenta una temporada con buenos candidatos entre los jugadores de posición.

Esto nos da un buen punto de partida para poner en la mesa nuestros argumentos de quienes no son en realidad candidatos al MVP. Empecemos por uno que no mencionamos en la introducción, pero que por alguna razón en las últimas semanas de la temporada su nombre aparecía en algunas conversaciones y hablamos de Khris Davis de los Atléticos de Oakland. Es obvio que el caso de Davis descansa sobre dos números específicos: 48 jonrones, líder de la liga y 123 carreras empujadas, segundo de la liga. Davis fue una constante en el medio del lineup de unos Atléticos que sorprendieron a todo el mundo ganando 97 juegos y uno de los dos wildcards. Es fácil ver los números de poder y producción de carreras de Davis y concluir en que él fue una pieza fundamental en el éxito de los Atléticos, y aunque no negamos que lo haya sido, no lo fue en la magnitud que algunos piensan. El mejor pelotero de ese club fue por supuesto el tercera base Matt Chapman. Khris Davis es un unidimensional bateador de inmenso poder, problemas para hacer contacto y una defensa tan pobre que obligó al dirigente Bob Melvin a solamente utilizarlo en 86 entradas a la defensa durante toda la campaña. Mister .247 no es un candidato al premio y ni siquiera debería obtener un voto en los primeros diez lugares.

Ahora vamos con otro caso que sabemos será muy controversial y no aceptado por ustedes, el de J.D. Martínez de Boston. Martínez tuvo una excelente campaña ofensiva cumpliendo todas las expectativas creadas con su tardía y por momentos accidentada firma en la agencia libre. Su línea ofensiva fue .330/.402/.629 con 43 jonrones y 130 carreras remolcadas. El jugador de origen cubano terminó segundo en promedio de bateo, segundo en jonrones y líder de empujadas, coqueteando por un momento con la Triple Corona. Está fuera de debate el que Martínez fue un factor muy importante en el virtual punta a punta de Boston que culminó con un campeonato mundial, pero realmente no creemos que tenga nada que buscar entre los primeros cuatro o cinco lugares en la hoja de votación. Nos excusan por meter la sabermetría en la conversación pero, aparte de las extraordinarias estadísticas de Triple Corona de Martínez, no hay argumentos que sostengan la tesis de que él fue un jugador más valioso en aporte que su compañero de equipo Betts, Trout, Bregman, Ramírez, Lindor e incluso hasta Chapman aunque sabemos que esto último muchos no lo van a creer. Partamos desde un razonamiento bastante lógico. Todos estamos claros en que Martínez es un terrible jardinero defensivo, a tal punto que su tiempo en los jardines se limitó a 57 partidos y menos de 500 entradas, que aun así fueron suficientes para costarle unas cinco carreras defensivas a su club. J.D. fue en realidad un bateador designado con algo de juego defensivo. Tomando en cuenta su defensa negativa, más la penalidad que sufre por el ajuste pertinente que hay que hacerle por ser bateador designado, su valor total se afecta en sus WAR. En la versión B-Ref Martínez obtuvo 6.4, séptimo entre los jugadores de posición del joven circuito y en la de Fangraphs 5.9 igualmente séptimo de la liga.

Más que ver esos números con recelo, nos parece que en ellos podemos confirmar la excelente temporada de Martínez con el bate. Es decir, fue tanta su producción ofensiva que, pese a su pobre defensa y la penalidad sufrida por su rol de designado en el cálculo de las WAR, todavía este aparece como el séptimo jugador de posición de mayor valor aportado en la temporada regular. David Ortiz tuvo solo una temporada en su carrera que de seguro le tiene un lugar reservado en Cooperstown, en donde su total de WAR anduvo por esos rumbos, y fue la del 2007.

Dicho esto, a pesar de todos esos batazos y carreras empujadas y demás de J.D. Martínez, no hay realmente motivos para pensar en que él fue el mejor bateador o el mejor jugador ofensivo de la Liga Americana en el 2018. El aspecto del juego que más temprano fue descifrado y entendido por la sabermetría fue la ofensiva. Desde que el gran Bill James escribió con genialidad que la misión de un bateador no es pegar jonrones, dobles o empujar carreras, sino crear carreras para su equipo, toda la investigación alrededor de la ofensiva de un jugador giraba alrededor de ese mantra. En fin que, desde hace años existen varios modelos, métricas y estadísticas que recogen perfectamente la contribución ofensiva de un jugador. Puede ser Carreras Creadas por cada 27 outs, OBP ajustado o ponderado (el wOBA), Average Uniforme o Equivalente (TAv o EqA) o Carreras Creadas Ajustadas Ponderadas (wRC+) el resultado será un valor bastante cercano a la realidad de la ofensiva. Dos de estos modelos – el TAv y las wRC+ – se ajustan a efectos de parque y contexto ofensivo. Pues bien, el líder de la Liga Americana en Average Uniforme (TAv) fue Mike Trout con .378 seguido de Mookie Betts con .359 y Martínez fue tercero con .340. En Average Equivalente – básicamente lo mismo – Trout fue el líder con .366, Betts .351 y Martínez .334, en el mismo orden en la liga. ¿Carreras Creadas Ajustadas Ponderadas? Trout 191 – que quiere decir que este creó carreras a un ritmo de un 91% superior al jugador promedio de la liga -, Betts un 85% y Martínez un 70%.

Si Martínez, cuyo único valor fue su ofensiva, no fue ni siquiera el mejor bateador en su propio equipo – difícil de creer, pero así fue – ¿cómo es que podemos explicar entonces que él sea un candidato importante a Jugador Más Valioso cuando otros jugadores de la liga, aparte de Betts y Trout, fueron buenos ofensivamente y jugaron posiciones Premium con defensa sobre-promedio a elite?

Es una cuestión muy lógica queridos amigos. J.D. Martínez, realmente no tiene un caso sólido para ser el MVP e incluso siquiera estar entre los primeros cinco. Lo crean ustedes o no.

Caramba, en esta discusión sobre J.D. se nos agotó el tiempo. En una próxima entrega si entramos en materia con quién debe ser el MVP de la Liga Americana.






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