CHICAGO.─ Los Cachorros de Chicago siguen convirtiendo el Wrigley Field en territorio de celebraciones imposibles. Por tercera jornada consecutiva, el equipo ganó dejando en el terreno a los Rojos de Cincinnati, esta vez con una base por bolas negociada por Michael Busch con las bases llenas en la décima entrada, para sellar una victoria 7-6 y extender a 14 su racha de triunfos en casa.
La escena final resumió el momento de Chicago: tensión, paciencia y ejecución. Con dos outs en el décimo episodio, Busch esperó el pitcheo correcto y recibió el boleto que empujó la carrera decisiva. Fue otra forma de ganar para un equipo que no ha necesitado repetir libreto durante su actual racha: un día aparece el poder, otro la defensa, y esta vez la paciencia en el plato terminó definiendo el juego.
Antes del desenlace, los Cachorros tuvieron que sobrevivir a un partido cambiante. Cincinnati llegó al noveno inning abajo 4-2, pero reaccionó con un rally de cuatro carreras para tomar ventaja 6-4. Spencer Steer abrió esa entrada con cuadrangular, mientras los Rojos parecían encaminados a cortar la mala racha y silenciar por una noche la magia de Wrigley.
Pero Chicago respondió de inmediato. En el cierre del noveno, Pete Crow-Armstrong conectó un jonrón de dos carreras que empató el encuentro y volvió a encender a la fanaticada. Ese batazo cambió por completo el pulso del partido y preparó el escenario para la definición en entradas extras.
La victoria también tuvo aportes importantes de Ian Happ, quien bateó de 5-3, conectó un jonrón de dos carreras y extendió a 27 juegos su racha embasándose. Su producción fue clave para que Chicago construyera ventaja antes de la reacción tardía de Cincinnati.
En el montículo, Trent Thornton se llevó la victoria en su debut con los Cachorros al lanzar una décima entrada sin permitir carreras. Su labor fue determinante para darle a Chicago la oportunidad de resolver el partido en la parte baja del inning.
El triunfo representó la octava victoria consecutiva de los Cachorros y les permitió igualar su racha más larga de triunfos en casa desde 2008, cuando también ganaron 14 seguidos en Wrigley Field. Para un equipo que ha tenido que lidiar con lesiones y ajustes constantes, la cadena refleja carácter, profundidad y confianza colectiva.
Del lado de Cincinnati, la derrota fue otro golpe duro. Los Rojos encadenaron su sexta caída consecutiva y la octava en sus últimos diez juegos, pese a haber tenido el partido en sus manos en la novena entrada. El margen de error volvió a ser mínimo, y otra vez Chicago encontró la manera de arrebatárselo.
Los Cachorros no solo están ganando; están construyendo una identidad de equipo peligroso hasta el último out. Tres walk-offs consecutivos ante un rival divisional refuerzan la sensación de que Wrigley vive uno de sus tramos más emocionantes de los últimos años.






