WEST SACRAMENTO.─ Los Yankees de Nueva York protagonizaron uno de esos episodios ofensivos que entran directo en los libros de historia. Después de dos entradas sin mostrar señales de vida, el equipo del Bronx explotó con 13 carreras en el tercer inning y terminó venciendo 13-8 a los Atléticos en el Sutter Health Park.
La entrada fue tan extensa como demoledora. Nueva York envió 18 bateadores al plato, conectó 11 hits, negoció cuatro boletos y mantuvo el rally durante más de 42 minutos. Fue el inning con más carreras anotadas por un equipo de MLB en más de un año y le permitió a los Yankees quedarse con la serie como visitantes.
El dato histórico aumenta el peso del episodio: las 13 carreras igualaron la mayor cantidad anotada por los Yankees en una entrada en los últimos 106 años, quedando a solo una del récord de franquicia de 14 carreras establecido en 1920. Además, fue la primera vez en 21 años que Nueva York anotó 13 vueltas en un mismo inning.
Ben Rice fue una de las figuras centrales del rally, impulsando cuatro carreras durante la entrada. Trent Grisham y Max Schuemann también remolcaron dos cada uno, mientras Cody Bellinger y Anthony Volpe se sumaron a una ofensiva que encontró contacto, velocidad y paciencia sin necesidad de jonrones.
El episodio tuvo un detalle poco común: los Yankees anotaron las 13 carreras con una cadena de imparables, boletos, errores y presión en las bases, pero sin conectar cuadrangular. Según Reuters, fue apenas la segunda vez desde 1900 que un equipo logró todos sus hits durante una entrada de doble dígito en carreras.
La reacción comenzó después de un arranque difícil. Oakland tomó ventaja temprana de 3-0 en la primera entrada y parecía tener el control del partido, pero el tercer episodio cambió por completo la historia. El abridor Jacob López no pudo sacar outs en la entrada y el relevo tampoco logró detener la avalancha ofensiva de Nueva York.
Con semejante respaldo, Will Warren pudo trabajar con margen. El derecho se apuntó la victoria tras lanzar seis entradas en las que permitió tres carreras sucias, mientras los Yankees administraban una ventaja que llegó a ser de diez carreras.
Los Atléticos intentaron acercarse tarde con jonrones de Brent Rooker y Jonah Heim, además de producción de Nick Kurtz y Darell Hernaiz, pero el daño del tercer inning fue demasiado grande. Oakland terminó cayendo en el cierre de una estadía en casa de 1-5.
Para los Yankees, la victoria cerró una gira positiva de 5-1 por la Costa Oeste y dejó una muestra clara del potencial de su alineación cuando encadena turnos de calidad. Lo llamativo no fue solo la cantidad de carreras, sino la forma: presión constante, agresividad en las bases y producción colectiva.
Nueva York no anotó en ningún otro inning, pero no hizo falta. En una sola entrada construyó todo el partido, igualó una marca que no alcanzaba desde hace más de un siglo y recordó que su ofensiva puede cambiar una tarde completa en cuestión de minutos.






