CLEVELAND.─ Los Yankees de Nueva York necesitaban una victoria de carácter, y la encontraron en una noche larga, intensa y cargada de decisiones. Cody Bellinger conectó un sencillo de dos carreras en la décima entrada y empujó a los Yankees a un triunfo 7-5 sobre los Guardianes de Cleveland en el Progressive Field.
El batazo decisivo llegó con las bases llenas y un out ante Shawn Armstrong. Bellinger encontró el pitcheo necesario y llevó al plato las dos carreras que rompieron el empate, dándole a Nueva York una ventaja que ya no perdió. Fue el tipo de turno que los Yankees necesitaban en una noche donde el margen de error fue mínimo.
La victoria tuvo un valor especial porque Nueva York tuvo que usar casi todo su bullpen. El dirigente Aaron Boone utilizó su banca completa y a siete de sus ocho relevistas disponibles, tratando de sostener un juego que cambió varias veces de ritmo. No todas las movidas fueron limpias, pero las más importantes terminaron funcionando.
Los Yankees comenzaron arriba con un jonrón de dos carreras de Paul Goldschmidt y luego sumaron otra vuelta producto de un error defensivo de Cleveland. Sin embargo, el abridor Will Warren no pudo sostener la ventaja y los Guardianes igualaron el marcador en el tercer episodio.
Ryan McMahon devolvió momentáneamente la delantera a Nueva York con un jonrón solitario, pero Cleveland respondió en la sexta entrada con un cuadrangular de dos carreras de Ángel Martínez, que puso a los Guardianes arriba 5-4. La presión volvía a caer sobre una ofensiva de los Yankees que necesitaba reaccionar sin depender de Aaron Judge.
La respuesta llegó en el octavo inning, cuando Goldschmidt volvió a aparecer para empatar el juego. Ese turno mantuvo con vida a los Yankees y preparó el escenario para el décimo episodio, donde Bellinger terminó asumiendo el papel principal.
El cierre también tuvo drama. Cleveland colocó dos corredores en circulación sin outs en la baja del décimo, pero David Bednar apagó la amenaza retirando a los siguientes tres bateadores. El cerrador terminó sacando los últimos cinco outs del partido y se acreditó la victoria.
Los Guardianes dejaron pasar varias oportunidades. Cleveland se fue de 0-11 con corredores en posición anotadora y dejó 11 hombres en base, una falta de ejecución que terminó pesando demasiado en un juego decidido por detalles.
Para los Yankees, el triunfo fue importante por el contexto. Fue su primera victoria en entradas extras de la temporada y les permitió continuar en la pelea dentro de una división exigente, mientras atraviesan una etapa marcada por lesiones y ajustes constantes.
Bellinger fue la figura final, pero el triunfo tuvo sello colectivo: Goldschmidt produjo temprano y tarde, McMahon agregó poder, el bullpen resistió bajo presión y Boone logró administrar una noche complicada. Nueva York no ganó con comodidad, pero sí con temple, justo el tipo de victoria que puede fortalecer a un equipo en medio de una temporada larga.





