Los Angelinos de Los Ángeles realizaron un movimiento fuerte en plena recta final de la temporada al despedir al coach de pitcheo Mike Maddux, al coach del bullpen Dom Chiti y al coach asistente de pitcheo Darryl Scott.
La decisión marca un nuevo giro dentro de una organización que sigue buscando respuestas en un año cargado de frustraciones, ajustes internos y evaluaciones de futuro.
El anuncio fue realizado por John Mozeliak, consultor de operaciones de béisbol de los Angelinos, quien explicó que el club necesitaba hacer un cambio después de analizar junto al manager Kurt Suzuki el estado actual del cuerpo técnico y la dirección que desean tomar.
Con siete semanas restantes en la temporada, la organización utilizará este tramo final como una etapa de evaluación para determinar qué pasos adicionales necesita dar en su programa de pitcheo.
El movimiento no se limita a una sola figura. Los Angelinos decidieron renovar de inmediato el liderazgo del área de lanzadores, separándose de tres miembros clave del staff y colocando soluciones interinas para cerrar el calendario.
Tim Leveque fue nombrado instructor de pitcheo interino, mientras Michael Wuertz asumirá como coach interino del bullpen.
Leveque llegó a la organización esta misma campaña como coach de pitcheo de Doble-A Rocket City, luego de pasar dos décadas en el sistema de los Cardenales. Su designación refleja una apuesta interna y, al mismo tiempo, una oportunidad para evaluar nuevas voces dentro del desarrollo de lanzadores.
Wuertz, por su parte, tiene una trayectoria mucho más larga dentro de los Angelinos. Está en su undécimo año en la organización y venía trabajando como coordinador asistente de pitcheo de liga menor.
Antes de ese rol, fue el primer coach de pitcheo en la historia de Doble-A Rocket City y también trabajó como instructor en niveles inferiores del sistema, incluyendo Inland Empire y Orem.
El cambio llega en una etapa delicada para los Angelinos, un equipo que no solo busca terminar de forma competitiva la temporada, sino también definir su estructura para el futuro.
Maddux había llegado con una reputación amplia en Grandes Ligas. Su experiencia como coach de pitcheo incluye años con los Rangers, Nacionales, Cardenales y Cerveceros, además de una larga carrera como lanzador en MLB.
Su contratación había sido vista como una apuesta por experiencia, orden y conocimiento técnico. Sin embargo, la organización decidió cortar el proceso antes de completar la temporada.
Ese detalle habla de la urgencia que existe en Anaheim.
Cuando un equipo cambia al coach de pitcheo, al coach del bullpen y al asistente de pitcheo en el mismo movimiento, el mensaje es claro: la organización no está conforme con el rumbo del programa de lanzadores.
No se trata únicamente de resultados inmediatos. También se trata de metodología, comunicación, desarrollo, preparación y visión a largo plazo.
El pitcheo ha sido una de las áreas más sensibles para los Angelinos en los últimos años. La franquicia ha tenido talento individual, pero no ha logrado construir una identidad consistente desde la loma que sostenga un proyecto ganador.
Ese problema ha pesado temporada tras temporada.
En una liga donde el desarrollo de lanzadores marca diferencias, los equipos que no logran maximizar brazos jóvenes, estabilizar abridores y construir bullpens confiables terminan pagando el precio.
Los Angelinos parecen reconocer que necesitan una revisión profunda.
La frase de Mozeliak sobre “elevar todo el programa de pitcheo” no apunta solo al equipo grande. Sugiere una mirada completa, desde las Grandes Ligas hasta las menores, pasando por preparación, análisis, comunicación y transición de prospectos.
Eso hace que el movimiento tenga una dimensión más amplia que un simple despido en el staff.
Maddux, Chiti y Scott cargan con la parte visible de la decisión, pero el diagnóstico parece tocar una estructura mayor.
Para Kurt Suzuki, el cambio también tiene peso. Como manager de primer año, necesita rodearse de un grupo técnico que pueda alinear la visión del dugout con la dirección de la oficina.
Mozeliak dejó claro que conversó con Suzuki antes de ejecutar la decisión, lo que indica que el manager participó en el análisis del rumbo del cuerpo técnico.
Ahora, Suzuki tendrá que cerrar la temporada con voces interinas en una de las áreas más importantes del equipo.
Eso puede ser un reto, pero también una oportunidad.
Leveque y Wuertz tendrán varias semanas para trabajar directamente con el staff de Grandes Ligas, mostrar su estilo de comunicación y ayudar a la organización a evaluar si alguna de esas soluciones internas puede tener espacio en el futuro.
Para los lanzadores, el cambio representa una adaptación inmediata.
Un nuevo instructor puede modificar rutinas, enfoques de bullpen, planes contra bateadores, uso de repertorios y comunicación durante los juegos. En agosto, esos ajustes no siempre son fáciles, pero pueden servir para evaluar reacciones y detectar qué necesita cada brazo.
El bullpen, en particular, será una zona de observación importante.
Un coach del bullpen no solo maneja calentamientos. También ayuda a preparar planes, monitorear disponibilidad, leer señales físicas y mantener comunicación constante entre relevistas y dugout.
La llegada interina de Wuertz apunta a alguien que ya conoce la organización y sus lanzadores desde el sistema de desarrollo.
Eso puede facilitar la transición.
El caso de Leveque también será interesante. Su experiencia previa de 20 temporadas con los Cardenales lo conecta indirectamente con la trayectoria de Mozeliak, quien pasó años al frente de las operaciones de béisbol en San Luis.
Esa relación institucional puede haber influido en la confianza para darle un rol interino en el equipo grande.
Los Angelinos no están simplemente improvisando. Están probando piezas que podrían encajar en la siguiente etapa del proyecto.
La pregunta de fondo es qué tipo de programa de pitcheo quieren construir.
Las organizaciones modernas combinan mecánica, tecnología, análisis de datos, prevención de lesiones, diseño de lanzamientos, secuencias y desarrollo mental. Tener experiencia ya no es suficiente si no se integra con una estructura completa.
Maddux aporta una carrera larga y reconocida, pero los Angelinos parecieron concluir que necesitaban otra dirección.
Ese tipo de decisión siempre genera debate. Un coach con tanta trayectoria suele tener defensores, y no todos los problemas de pitcheo recaen directamente sobre el cuerpo técnico.
Los lanzadores se lesionan, fallan ejecuciones, atraviesan rachas, enfrentan limitaciones de roster y dependen también de la defensa, la planificación y la construcción general del equipo.
Pero en el béisbol profesional, cuando una organización siente que el mensaje no está produciendo los resultados deseados, los cambios de staff suelen llegar antes que las reconstrucciones completas.
Los Angelinos eligieron actuar ahora, no esperar al final de la temporada.
Eso revela urgencia y, probablemente, una intención de adelantar decisiones para llegar al invierno con más información.
Las siete semanas restantes funcionarán como una auditoría en vivo.
El equipo observará cómo responden los lanzadores, cómo se comunican los nuevos interinos, qué ajustes se pueden implementar y qué tipo de liderazgo necesita el grupo para 2027.
Para una franquicia que lleva años buscando estabilidad, cada señal importa.
El despido de Maddux y sus asistentes también encaja dentro de un ciclo mayor de cambios en Anaheim. La organización ha buscado diferentes fórmulas para volver a competir, pero la continuidad ha sido difícil de sostener.
Cambios de managers, ajustes de oficina, movimientos de roster y ahora una sacudida al cuerpo de pitcheo forman parte de una misma realidad: los Angelinos siguen buscando identidad.
El reto será convertir ese movimiento en algo más que una reacción.
Despedir coaches puede enviar un mensaje, pero el verdadero trabajo está en construir un sistema que produzca mejores resultados de forma sostenida.
Eso implica definir filosofía, contratar personal alineado, invertir en desarrollo, tomar mejores decisiones de roster y dar a los lanzadores herramientas claras para mejorar.
El pitcheo no se arregla solo con un cambio de nombres.
Pero un cambio de nombres puede ser el primer paso si la organización tiene un plan más profundo.
Por ahora, los Angelinos abren una nueva etapa interina con Leveque y Wuertz al frente del área de lanzadores.
La salida de Maddux, Chiti y Scott cierra un capítulo breve y deja claro que la paciencia se agotó antes de terminar la campaña.
Anaheim no quiere esperar al invierno para empezar su evaluación.
Quiere usar el tramo final como laboratorio.
Y en una organización que necesita respuestas urgentes, el mensaje de Mozeliak fue directo: el programa de pitcheo debe mejorar.
Los Angelinos ya tomaron la primera decisión.
Ahora viene la parte más difícil: demostrar que el cambio tiene dirección.







