DETROIT.─ Los Cavaliers de Cleveland llegaron al Juego 7 con presión máxima y respondieron con su actuación más contundente de la serie. Con una ofensiva repartida, dominio en la pintura y otra noche sólida de Donovan Mitchell, Cleveland derrotó 125-94 a los Pistons de Detroit en el Little Caesars Arena y avanzó a la Final de la Conferencia Este, donde enfrentará a los Knicks de Nueva York.
El triunfo tuvo peso histórico para la franquicia. Los Cavaliers disputarán su primera final del Este desde 2018, y lo harán después de eliminar al sembrado número uno de la conferencia en una serie que llegó al límite. Cleveland se impuso 4-3 tras ganar el partido decisivo como visitante.
Desde el inicio, los Cavaliers impusieron condiciones. Mitchell abrió el partido conectando con Evan Mobley en una jugada aérea que marcó el tono de la noche, mientras Jarrett Allen y el propio Mobley castigaron cerca del aro. Cleveland tomó ventaja de doble dígito temprano y llegó a construir una diferencia de 20 puntos en la primera mitad.
Mitchell terminó como máximo anotador de Cleveland con 26 puntos, además de siete rebotes y ocho asistencias. Su mayor impacto llegó en el tercer cuarto, cuando anotó 15 puntos y lideró un parcial que terminó de quebrar a Detroit. Cada intento de reacción local fue respondido con ejecución, velocidad y mejor toma de decisiones.
El respaldo colectivo fue determinante. Jarrett Allen y Sam Merrill aportaron 23 puntos cada uno, mientras Evan Mobley sumó 21 puntos y 12 rebotes. Cleveland lanzó para 50.6% de campo, ganó la batalla de los rebotes 50-41 y mantuvo control emocional en un escenario donde Detroit esperaba imponer presión de local.
Los Pistons, que habían sobrevivido a cuatro partidos de eliminación en esta postemporada, se quedaron sin respuesta en el momento más importante. Cade Cunningham terminó con apenas 13 puntos, mientras Detroit lanzó para 35.3% de campo y nunca encontró ritmo ofensivo sostenido. La ventaja visitante llegó a ser tan amplia que muchos fanáticos abandonaron el Little Caesars Arena antes del final.
La eliminación deja un sabor amargo para Detroit. El equipo llegó a los playoffs como primer sembrado del Este y mostró carácter durante varias rondas, pero en el Juego 7 fue superado en intensidad, ejecución y profundidad. Para Cleveland, en cambio, la victoria confirma una recuperación notable después de haber dejado escapar el Juego 6 en casa.
Ahora el reto será mayor. Los Cavaliers tendrán apenas un día de descanso antes de visitar a los Knicks de Nueva York este martes a las 8:00 de la noche en el Madison Square Garden para abrir la Final del Este. Nueva York llega tras barrer a los 76ers, mientras Cleveland aterriza con el impulso de una victoria de autoridad en territorio rival.
Para los Cavaliers, la lectura es clara: cuando Mitchell marca el ritmo, Mobley y Allen dominan la pintura y los tiradores responden, el equipo vuelve a lucir como candidato real. Detroit fue el primer gran obstáculo superado; ahora Cleveland tendrá que demostrar si esta versión puede sostenerse ante unos Knicks descansados, físicos y con hambre de final de NBA.







