SANTO DOMINGO, República Dominicana.─ La Comisión Consultiva que evalúa el futuro del Estadio Quisqueya Juan Marichal presentó una propuesta que busca evitar una pausa en la pelota dominicana mientras se desarrolla el proyecto del nuevo estadio. La recomendación plantea que el torneo de Lidom continúe jugándose aun en medio del proceso de construcción, bajo una planificación que permita preservar el calendario competitivo.
El proyecto contempla una alianza público-privada entre el Estado dominicano y el sector privado para levantar una instalación moderna en los terrenos del actual Quisqueya y áreas circundantes. La comisión, presidida por Jorge Subero Isa, sostiene que la obra debe ejecutarse sin afectar el torneo otoño-invernal, uno de los espectáculos deportivos más importantes del país.
La propuesta también incluye mantener en pie el Coliseo Carlos Teo Cruz, despejando una de las preocupaciones alrededor del alcance del proyecto urbano y deportivo. Según Diario Libre, el plan no se limitaría al estadio, sino que formaría parte de un desarrollo más amplio con componentes habitacionales, deportivos y comerciales.
El nuevo parque sería construido con estándares de Grandes Ligas, una condición que la comisión considera clave para que República Dominicana pueda aspirar a recibir eventos internacionales de mayor nivel, incluyendo partidos de MLB, Clásico Mundial de Béisbol u otros compromisos de alto perfil.
La construcción de un nuevo estadio en el Ensanche La Fe fue recomendada formalmente en febrero por la Comisión Consultiva creada por el presidente Luis Abinader. En ese momento, el organismo descartó que la solución principal fuera una simple remodelación y propuso levantar una instalación nueva en los terrenos donde hoy opera el Quisqueya Juan Marichal.
El reto principal será logístico. El Quisqueya es sede de Tigres del Licey y Leones del Escogido, dos franquicias históricas que comparten calendario, fanaticada masiva y operaciones comerciales dentro del mismo complejo. Mantener el torneo sin interrupciones obligaría a coordinar fases de construcción, accesos, seguridad, parqueos, áreas operativas y posibles ajustes temporales en el uso del estadio.
La idea de no detener la pelota tiene peso económico y cultural. Lidom mueve empleos, transmisiones, patrocinios, venta de boletas, consumo interno y una tradición que forma parte del calendario social dominicano. Suspender o desplazar de forma drástica el torneo tendría impacto directo sobre equipos, fanáticos, comerciantes y toda la industria alrededor del béisbol invernal.
Sin embargo, la propuesta también abre preguntas importantes: cómo se dividirán las etapas de obra, qué áreas estarán disponibles durante la temporada, qué medidas de seguridad se aplicarían para fanáticos y jugadores, y si será necesario usar sedes alternas en momentos puntuales. Hasta que se presente un cronograma técnico definitivo, esos detalles seguirán siendo claves para medir la viabilidad real del plan.
El proyecto del nuevo Quisqueya se perfila como una de las obras deportivas más ambiciosas de los últimos años en República Dominicana. La comisión apuesta a que el país pueda modernizar su principal escenario de béisbol sin apagar la pelota invernal, una misión compleja que exigirá coordinación fina entre Gobierno, inversionistas, Lidom, clubes y organismos de seguridad.
Si el plan logra ejecutarse sin afectar el torneo, el país podría avanzar hacia un estadio de estándar internacional sin sacrificar su principal espectáculo deportivo local. Pero el éxito dependerá de algo más que la intención: hará falta una ingeniería operativa capaz de construir el futuro del béisbol dominicano sin detener su presente.
Con información de Diariolibre.com







