SANTO DOMINGO, República Dominicana.─ Para las generaciones que crecieron viendo las Grandes Ligas y el béisbol invernal en la República Dominicana, la voz de Ricky Noboa es sinónimo de emoción pura, elegancia y creatividad. Sus frases e icónicos apodos quedaron grabados de forma indeleble en la historia deportiva del país.
En una entrega especial del programa Extra Inning, conducido por el periodista Dionisio Soldevila, el veterano narrador y excomisionado nacional de béisbol abrió el baúl de sus recuerdos para repasar una carrera multifacética que abarcó desde el terreno de juego hasta la pluma cultural y la gestión pública.
Del terreno a las cabinas de Grandes Ligas
Pocos recuerdan que Ricky Noboa fue primero jugador de pelota; una disciplina que le permitió exonerar sus estudios en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña tras la temprana muerte de su padre. Sin embargo, el destino le tenía reservado un lugar privilegiado detrás del micrófono.
De escuchar las legendarias transmisiones diferidas de los años 60 con Buck Canel y Felo Ramírez, pasó a compartir cabina con colosos como Billy Berroa en su debut en el Yankee Stadium en 1986.
«Son cosas que tú no quieres creer. Subir el ascensor del Yankee Stadium en el 86, que se detenga en la segunda planta y que entre Mickey Mantle. Que me saludara y me deseara suerte… Son emociones que te marcan para siempre», recordó Noboa con lucidez.
A lo largo de su carrera, le tocó narrar hitos históricos como el legendario Clásico Mundial de Béisbol del 2006 —donde inmortalizó la frase «Acudieron al llamado de la patria»— y el histórico último out que rompió la «Maldición del Bambino» para los Medias Rojas de Boston en 2004.
El origen de «La Estampa» y los apodos inolvidables
Una de las mayores huellas de Noboa en la crónica fue su capacidad para bautizar a los peloteros basándose estrictamente en lo que demostraban en el terreno.
«La Estampa»: Así definía la elegancia natural de figuras como Alex Rodríguez y Albert Pujols. «Era como verlos en saco y corbata en el play».
«El Acorazado»: El apodo perfecto para el imponente e histórico destructor ofensivo, Manny Ramírez.
«Pidió Cacao»: Una frase para los bateadores ponchados que se convirtió en un fenómeno cultural en San Francisco de Macorís durante sus 9 años narrando para los Gigantes del Cibao.
Al ser consultado sobre cómo apodería a la superestrella actual Shohei Ohtani, el veterano no dudó: «Algo del Imperio del Sol Naciente… El Emperador Japonés viene al cajón de bateadores. Es una máquina de disciplina y respeto».
Un Comisionado contestatario: El choque con MLB y el Olimpismo
Detrás del carismático narrador también existió un funcionario que rehusó ser complaciente. Durante la entrevista, Noboa abordó con firmeza su paso por la oficina del Comisionado Nacional de Béisbol, un puesto desde el cual defendió con garras la integridad de la juventud dominicana.
Frente a Rob Manfred y las firmas tempranas
Noboa no se guardó nada al criticar el sistema de firmas de prospectos a edades tan tempranas (10 u 11 años), una práctica que priva a los niños de su infancia y educación. Recordó un tenso escenario durante el gobierno de Danilo Medina donde intentaron «apabullarlo» por sus posturas, lo que provocó un choque de criterios indirecto con las políticas de la MLB representadas por Rob Manfred.
«Esa oficina siempre fue decorativa, y yo peleé mucho. Les decía a los ejecutivos de MLB: ‘Ustedes son tan culpables como nosotros del dopaje’. Porque quieren poner a muchachos de 13 y 14 años a volar. Hay un estímulo real. ¿Quién inserta a la sociedad a la gran mayoría que no llega y se queda frustrada, sin educación? Hay que dejarles la zapata de los estudios», sentenció firmemente.
Crítico eterno del olimpismo dominicano
Su naturaleza contestataria no se limitó al béisbol. Noboa reafirmó su postura crítica hacia el Comité Olímpico Dominicano y los gastos en eventos como los Juegos Centroamericanos. «A esta altura del juego no me voy a devolver. Si tú representas al Estado, tienes que defender los recursos del pueblo. Los Juegos Centroamericanos ya no son nuestro verdadero nivel de competencia, estamos más elevados».
El retiro y las memorias en marcha
Tras decidir retirarse por sentirse «saturado» y con el deseo de dedicar tiempo a sus 10 nietos, Ricky Noboa no se ha quedado de brazos cruzados. Además de mantener durante 16 años su columna Pensando en Voz Alta en el Listín Diario (de la cual han salido siete libros sobre temas políticos y sociales), se encuentra en el complejo y emocionante proceso de escribir sus memorias autobiográficas.
Un ejemplo de dignidad, coherencia y pasión que, en sus propias palabras, siempre trabajó con una sola brújula: el respeto absoluto al fanático.







