POR LUISA ARIAS
SANTO DOMINGO, República Dominicana.─ Jesús Made llegó a la pelota invernal dominicana con una reputación que pocos jugadores de su edad pueden presumir: ser considerado el prospecto número uno del béisbol. Y aunque las expectativas eran altas, el joven campocorto necesitó apenas un turno al bate para comenzar a responder a ellas.
El pasado viernes, en su debut con los Tigres del Licey frente a los Leones del Escogido, Made conectó un cuadrangular de 408 pies por el jardín derecho, con una velocidad de salida de 106.7 millas por hora. El batazo no solo abrió el marcador, también lo convirtió en el jugador número 29 en la historia de LIDOM en conectar un jonrón en su primera aparición al plato.
Nacido en San Cristóbal en mayo de 2007, Made firmó con los Cerveceros de Milwaukee en enero de 2024 por un bono de 950 mil dólares. Desde entonces, su ascenso ha sido rápido y vertiginoso. En apenas dos temporadas pasó de la Dominican Summer League a Doble-A, consolidándose como una de las principales promesas de la organización.
Durante 2026, con Biloxi, registró promedio de .271, 14 cuadrangulares, 91 carreras impulsadas y 37 bases robadas en 122 encuentros. Números que cobran mayor relevancia al considerar que los consiguió enfrentándose a jugadores de mayor edad y experiencia.
Pero lo que más llama la atención de Made no son únicamente sus números. Reportes de MLB Pipeline destacan su capacidad para batear desde ambos lados del plato, la velocidad de sus manos, su poder en desarrollo y las herramientas defensivas que podrían permitirle mantenerse como campocorto en las Grandes Ligas. Su combinación de contacto, velocidad y fuerza ha llevado a los evaluadores a proyectarlo como un jugador capaz de aportar en prácticamente todas las facetas del juego.

En una breve entrevista que nos concedió antes de su debut, Made mencionó a José Reyes y Francisco Lindor como dos de los jugadores que han servido de inspiración en su carrera. De ambos admira especialmente su agresividad defensiva y la manera en que se desempeñan en el terreno, cualidades que espera llevar a su propio juego cuando tenga la oportunidad de llegar a las Grandes Ligas.
Sin embargo, sin llegar a GL, ya ha provocado comparaciones con Jackson Chourio, otra de las grandes figuras jóvenes de Milwaukee, aunque Made apenas comienza a construir su propia historia.
Y qué mejor escenario para continuar ese proceso que la pelota dominicana, donde en sus primeros tres partidos con el Licey, el joven acumuló cuatro imparables en once turnos, un cuadrangular, dos carreras impulsadas y dos bases robadas, para promedio de .364.
Más allá de los números, también vivió un momento especial al poder debutar frente a sus padres, presentes en las gradas del Estadio Quisqueya Juan Marichal.
Con su llegada a las Grandes Ligas proyectada para 2027, todavía queda camino por recorrer y ajustes por hacer. Sin embargo, su primera presentación en LIDOM dejó una buena impresión.
POR LUISA ARIAS








