CIUDAD DE MÉXICO.─ El Mundial de Fútbol 2026 no solo moverá audiencias, turismo, publicidad y consumo deportivo. También podría provocar un fuerte aumento de las apuestas deportivas en línea, especialmente en México, donde expertos advierten que la actividad podría crecer hasta 50 % durante el torneo.
La advertencia fue hecha por Gabriel Delgado Toral, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien señaló que el nuevo formato de la Copa del Mundo será un detonante directo para el mercado digital de apuestas. El torneo tendrá 48 selecciones y 104 partidos, una expansión que multiplica las ventanas de juego y exposición para los usuarios.
El académico consideró que las apuestas online serán el principal “foco rojo” durante el Mundial. Su preocupación apunta especialmente a las microapuestas, es decir, apuestas realizadas durante el desarrollo de los partidos sobre eventos específicos: próximo córner, próximo gol, tarjetas, tiros al arco o resultados parciales. Ese tipo de mercado aumenta la frecuencia de participación y puede elevar el riesgo de conductas compulsivas.
La dimensión del torneo explica parte del fenómeno. La Copa Mundial 2026 se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, con una duración extendida y más encuentros que cualquier edición anterior. Esa estructura no solo representa más fútbol; también significa más oportunidades comerciales para plataformas de apuestas, casas deportivas, patrocinadores y operadores digitales.
Según el reporte difundido por Diario Libre, expertos de la UNAM prevén que hasta el 43 % de los fanáticos podría arriesgar capital de forma digital durante la competencia. Ese dato refleja una transformación en la forma de consumir el deporte: el aficionado ya no solo mira el partido, sino que interactúa en tiempo real con mercados, cuotas y promociones dentro de aplicaciones móviles.
El crecimiento no se limita a México. Diversos reportes internacionales apuntan a que el Mundial 2026 será uno de los eventos más grandes para la industria global de apuestas deportivas. En Estados Unidos, se ha proyectado que el torneo podría generar más de US$5,500 millones en apuestas deportivas y mercados de predicción, mientras otros análisis estiman ingresos globales por encima de US$50,000 millones para operadores del sector.
El problema, advierten los especialistas, es que el crecimiento del negocio llega acompañado de mayores riesgos sociales. La facilidad para apostar desde el celular, la publicidad agresiva, los bonos de bienvenida y la posibilidad de jugar durante los partidos pueden aumentar la exposición de jóvenes y usuarios vulnerables a la ludopatía.
El Mundial también llega en un momento en que las casas de apuestas han ganado presencia en el ecosistema deportivo. Patrocinios, anuncios en transmisiones, acuerdos con equipos y campañas digitales han normalizado la relación entre fútbol y apuestas. Esa cercanía puede generar más ingresos, pero también exige controles claros para evitar que la emoción deportiva se convierta en una puerta de entrada a problemas financieros y psicológicos.
Para las autoridades, el desafío será doble: regular un mercado en expansión y proteger al consumidor sin frenar completamente una industria que mueve miles de millones. Eso implica mayor supervisión de plataformas, restricciones de publicidad dirigida a menores, herramientas de autoexclusión, límites de depósito, alertas de juego responsable y vigilancia sobre operadores no autorizados.
El Mundial 2026 promete ser el más grande de la historia en número de partidos, sedes y audiencias. Pero también puede convertirse en una prueba para los sistemas de regulación digital. La fiesta del fútbol comenzará con estadios llenos y millones de pantallas conectadas; detrás de esa pasión, el mercado de apuestas se prepara para una expansión sin precedentes.







