WASHINGTON.─ Los Mets de Nueva York necesitaban cerrar su visita a Washington con una victoria de estabilidad, y Bo Bichette volvió a aparecer en el momento oportuno. El infielder conectó un sencillo de dos carreras en el tercer episodio, suficiente para respaldar al pitcheo de Nueva York en el triunfo 2-1 sobre los Nacionales, resultado que permitió a los Mets dividir la serie de cuatro juegos.
El batazo decisivo llegó después de que los Mets llenaran las bases ante Cade Cavalli. MJ Meléndez fue golpeado por un lanzamiento, Luis Torrens siguió con sencillo dentro del cuadro y Carson Benge agregó otro imparable para preparar la oportunidad. Bichette no la desperdició y conectó el hit que llevó al plato las dos únicas carreras de Nueva York.
La actuación confirmó una reacción positiva de Bichette después de semanas irregulares con el bate. Un día antes había conectado jonrón y doble en la derrota ante Washington, y ahora volvió a producir en un juego cerrado. Para los Mets, que han dependido mucho de respuestas puntuales en medio de lesiones y altibajos ofensivos, ese aporte puede ser una señal importante de recuperación.
El triunfo también tuvo mucho de pitcheo. David Peterson trabajó cinco entradas, permitió una carrera y cuatro hits, otorgó tres boletos y ponchó a tres. Aunque no fue una salida dominante en términos de ponches, sí logró limitar el daño y mejorar a 8-2 de por vida frente a los Nacionales.
Washington descontó en el quinto episodio, cuando Keibert Ruiz anotó la única carrera local, pero la ofensiva no logró romper el juego pese a tener oportunidades. El momento más delicado para los Mets llegó con las bases llenas y sin outs, pero Orlando Ribalta escapó del problema y mantuvo la ventaja visitante.
El bullpen de Nueva York volvió a ser determinante. En los últimos cuatro innings, los Mets utilizaron a Huascar Brazobán, Brooks Raley, Luke Weaver y Devin Williams, quienes se combinaron para preservar la mínima diferencia. Williams cerró el noveno para apuntarse su séptimo salvamento, aunque tuvo que trabajar bajo presión tras permitir que Washington colocara corredor en tercera.
Los Nacionales recibieron una buena apertura de Cavalli, quien lanzó siete entradas, permitió dos carreras y ponchó a nueve. Sin embargo, la falta de respaldo ofensivo volvió a costarles. Washington amenazó, puso corredores en circulación y llegó con vida al noveno, pero no encontró el batazo final para cambiar el resultado.
La victoria dejó una lectura positiva para los Mets antes de viajar a Miami para una serie de tres partidos. No fue una noche de explosión ofensiva, pero sí de ejecución: Bichette produjo cuando debía, Peterson mantuvo el juego bajo control y el relevo respondió en los momentos de mayor presión. Para un equipo que busca sostener su reciente mejoría, ganar este tipo de partidos cerrados puede ser tan valioso como una paliza.






