NUEVA YORK.─ Los Yankees están listos para recuperar a una de sus piezas más importantes. Gerrit Cole, ganador unánime del Premio Cy Young de la Liga Americana en 2023, hará este viernes su primera apertura en Grandes Ligas desde el 30 de octubre de 2024, cuando lanzó en el Juego 5 de la Serie Mundial ante los Dodgers. Su regreso llega después de perderse toda la temporada 2025 por una cirugía Tommy John.
La vuelta de Cole no es una simple activación de roster. Representa el regreso del líder de la rotación de Nueva York después de 14 meses de rehabilitación y de un proceso que incluyó trabajo progresivo en ligas menores. En seis aperturas de rehabilitación, el derecho lanzó 29 entradas, permitió 17 carreras, 15 limpias, con 28 ponches y solo tres boletos, según MLB.com.
El dato más alentador para los Yankees no está únicamente en los resultados, sino en las señales físicas. En su última salida de rehabilitación con Triple-A Scranton/Wilkes-Barre, Cole llegó a tirar 86 pitcheos y alcanzó las 99 millas por hora, una muestra de que la velocidad y la resistencia empiezan a acercarse a niveles competitivos.
Aun así, el regreso exige cautela. Cole tiene 35 años y viene de una cirugía seria en el codo, por lo que los Yankees deberán medir carga, recuperación entre aperturas y consistencia mecánica. Aaron Boone ha reconocido que pueden existir “baches” en el proceso, pero también ha mostrado confianza en que el lanzador está listo para competir nuevamente al más alto nivel.
El primer examen no será menor: Cole volverá ante los Rays de Tampa Bay, líderes del Este de la Liga Americana y uno de los equipos más calientes del momento. La serie tiene peso divisional, especialmente porque los Yankees llegan persiguiendo a Tampa Bay en la tabla y necesitan estabilidad en una rotación golpeada por lesiones.
La necesidad aumenta por la situación de Max Fried, recientemente colocado en la lista de lesionados. Sin Fried disponible, el regreso de Cole puede funcionar como un alivio inmediato para un cuerpo monticular que ha tenido buenos tramos, pero que necesita un referente probado para sostener la pelea en la división.
Uno de los puntos clave será observar su repertorio. Antes de la lesión, Cole dependía de una recta de poder, slider, curva y cambio para dominar desde la parte alta de la zona y ampliar el plato. En su regreso, no solo importará la velocidad máxima, sino la ubicación, el comando del slider y la capacidad de terminar turnos sin elevar demasiado el conteo de pitcheos.
También habrá atención especial sobre su capacidad para enfrentar una alineación paciente. Tampa Bay llega con bates encendidos como Yandy Díaz, quien históricamente ha tenido buenos turnos ante Cole y atraviesa un gran momento ofensivo. Esa combinación convierte el regreso en una prueba real, no en una salida de transición cómoda.
Para los Yankees, el regreso de Cole cambia el panorama. No garantiza que vuelva de inmediato a su versión de Cy Young, pero sí devuelve jerarquía, experiencia y liderazgo a una rotación que lo necesitaba. Su historial habla por sí solo: 153 victorias, efectividad de 3.18 en temporada regular y marca de 11-6 con 2.77 de efectividad en postemporada.
El viernes no será solo una apertura más. Será la primera lectura real sobre cuánto del antiguo Gerrit Cole está de vuelta, qué tan rápido puede recuperar ritmo de Grandes Ligas y cómo los Yankees manejarán a su as en una temporada donde cada juego divisional puede pesar.





