NUEVA YORK. ─ Los Mets necesitaban una serie que les devolviera aire, confianza y señales reales de recuperación ofensiva. La encontraron frente a los Marlins de Miami. Con un grand slam de Juan Soto como golpe definitivo, Nueva York cerró una victoria contundente 10-1 en el Citi Field y completó una barrida de tres juegos que llegó en un momento clave de la temporada.
Soto apareció en la sexta entrada con las bases llenas y el partido ya inclinado a favor de los Mets. El dominicano castigó a Josh White con su jonrón número 13 de la campaña, enviando la pelota entre el jardín derecho y central para ampliar la ventaja a 10-1 y ponerle sello de autoridad a la tarde.
El batazo también confirmó el gran momento ofensivo de Soto. Después de un arranque irregular y varios tramos de dudas, el jardinero ha vuelto a producir con poder: el New York Post reportó que suma nueve jonrones en sus últimos 15 juegos, una señal de que su swing empieza a recuperar el impacto esperado dentro de la alineación de Queens.
La barrida tuvo un valor colectivo. Los Mets anotaron 25 carreras en los tres partidos ante Miami, su producción más alta en una serie de tres juegos esta temporada. Para un equipo que había pasado semanas buscando consistencia ofensiva, ese volumen representa algo más que una buena racha: es una muestra de que el lineup puede generar daño desde distintos puntos.
La ofensiva comenzó temprano con Carson Benge, quien abrió el juego con el primer jonrón de su carrera como primer bate. Más adelante, Marcus Semien agregó un cuadrangular de dos carreras y volvió a embasarse con frecuencia, mientras Luis Torrens aportó un sencillo productor de dos vueltas.
El respaldo fue suficiente para Nolan McLean, quien no tuvo una salida perfecta, pero sí logró limitar el daño. El abridor permitió solo una carrera en cinco entradas pese a problemas de comando, y luego David Peterson cubrió cuatro innings en blanco para proteger el bullpen antes de una gira exigente por la Costa Oeste.
Para los Marlins, la tarde fue otra muestra de fragilidad. Miami no encontró respuestas ante el pitcheo de Nueva York y quedó rápidamente fuera de ritmo después del jonrón inicial de Benge y el ataque sostenido de los Mets. La derrota cerró una serie en la que el equipo fue superado claramente en pitcheo, defensa y producción ofensiva.
El triunfo también extendió a cuatro la racha de victorias de los Mets, igualando su mejor seguidilla de la temporada. Aun con marca negativa y mucho terreno por recuperar, la barrida les permite llegar con otro ánimo a una gira complicada ante Marineros y Padres.
Más allá del marcador, la imagen principal fue la de Soto recorriendo las bases tras un swing contundente. Los Mets necesitaban una chispa grande, y su bate más importante respondió con el batazo más sonoro de la serie. Si esa versión del dominicano se mantiene, Nueva York tendrá una base mucho más firme para intentar enderezar su temporada.






