MINNEÁPOLIS.─ Los Mellizos de Minnesota tomaron una de sus decisiones más llamativas de la temporada al enviar a Royce Lewis a Triple-A St. Paul, en un intento por ayudar al antesalista a reencontrar su ritmo después de un inicio de campaña marcado por lesiones, ponches y baja producción ofensiva.
Lewis, primera selección global del Draft de 2017 y durante años una de las grandes promesas de la organización, había sido el tercera base titular de Minnesota durante buena parte del 2026. Sin embargo, su rendimiento cayó de forma considerable tras regresar de un esguince en la rodilla izquierda sufrido en abril. Desde su retorno el 21 de abril, bateó apenas .132, con un jonrón, cinco remolcadas y 25 ponches en 68 apariciones al plato.
Antes de la lesión, el panorama era distinto. Lewis había comenzado con señales positivas, incluyendo dos dobles, dos jonrones, ocho remolcadas y un OPS de .822 en sus primeros 12 partidos. Pero la pausa física interrumpió su ritmo y, al volver, nunca logró recuperar consistencia en el plato.
La decisión no luce como una ruptura definitiva, sino como un movimiento de ajuste. Minnesota busca que Lewis tenga turnos diarios, trabaje su mecánica sin la presión inmediata de Grandes Ligas y recupere confianza. A sus 26 años, todavía tiene talento suficiente para volver a ser una pieza importante, pero su presente exigía una corrección más profunda que simples días de descanso.
El movimiento también forma parte de una jornada amplia de cambios en el roster. Los Mellizos colocaron al receptor Ryan Jeffers en la lista de lesionados por una fractura en el hueso ganchoso de la mano izquierda, designaron para asignación al relevista Justin Topa, llamaron al derecho Travis Adams y seleccionaron los contratos del infielder Orlando Arcia y el receptor Alex Jackson.
La baja de Jeffers complica aún más el panorama ofensivo de Minnesota. El receptor estaba siendo una de las piezas más productivas del equipo, con promedio de .295, siete jonrones y 26 carreras remolcadas en 37 partidos, según Reuters. Su ausencia obligó al club a buscar profundidad inmediata detrás del plato con Jackson.
Arcia llega como una opción veterana para estabilizar el cuadro interior. En Triple-A St. Paul venía bateando .318, con ocho jonrones en 39 juegos, números que le abrieron espacio en un momento en que los Mellizos necesitan producción más confiable y mejor defensa en el infield.
El caso de Lewis es especialmente sensible por su historial. Cuando ha estado saludable y en ritmo, ha mostrado poder, atletismo y capacidad para responder en escenarios grandes. Pero las lesiones han frenado varias veces su desarrollo, y esta nueva asignación a ligas menores confirma que Minnesota quiere proteger algo más que un puesto en el lineup: busca recuperar a un jugador que todavía considera parte importante de su futuro.
Para los Mellizos, la apuesta es clara: sacrificar presencia inmediata en Grandes Ligas para intentar rescatar una versión más productiva de Lewis. Para el jugador, Triple-A será una prueba mental y deportiva. Si logra ajustar, reducir ponches y volver a impactar la pelota con autoridad, el regreso puede llegar rápido. Si no, el movimiento marcará una etapa más compleja en la carrera de una antigua primera selección global que todavía busca estabilidad.





