NUEVA YORK.─ El Madison Square Garden estaba preparado para una noche de celebración, pero Victor Wembanyama y los Spurs cambiaron el guion. San Antonio venció 115-111 a los Knicks en el Juego 3 de las Finales de la NBA y redujo la ventaja de Nueva York a 2-1 en la serie, evitando quedar al borde de la eliminación.
El triunfo tuvo un peso enorme para los Spurs, que habían perdido los dos primeros partidos en casa y necesitaban una respuesta inmediata. Wembanyama lideró la reacción con una actuación dominante de 32 puntos, ocho rebotes, seis asistencias y tres bloqueos, imponiendo presencia en ambos costados de la cancha.
Nueva York vivía su primer partido de Finales NBA en la ciudad desde 1999, con un ambiente cargado de emoción y expectativa. Los Knicks habían llegado con ventaja de 2-0 tras ganar en San Antonio, pero no pudieron sostener el impulso ante un rival que jugó con urgencia, temple y mayor agresividad en los minutos decisivos.
El partido tuvo varios cambios de ritmo. San Antonio empezó mejor, pero los Knicks reaccionaron con fuerza en el segundo cuarto y llegaron al descanso con ventaja tras un parcial de 42-24. Sin embargo, los Spurs recuperaron el control emocional en la segunda mitad y encontraron respuestas en los momentos de mayor presión.
Además de Wembanyama, Stephon Castle fue una pieza determinante. El novato aportó 23 puntos y encestó tiros libres importantes en el cierre, dando a San Antonio una segunda fuente ofensiva cuando el partido se apretó. Su madurez fue clave para que los Spurs sobrevivieran en uno de los escenarios más difíciles de la liga.
De’Aaron Fox también apareció en el momento grande. Su triple en los minutos finales respondió a la presión del Garden y ayudó a frenar la última embestida de Nueva York. En una final donde cada posesión pesa, San Antonio encontró mejores decisiones cuando el partido entró en zona crítica.
Los Knicks tuvieron a OG Anunoby como uno de sus mejores hombres, con una actuación ofensiva eficiente, mientras Jalen Brunson intentó cargar en el último cuarto. Pero la ofensiva local se quedó sin fluidez en tramos decisivos y terminó pagando caro una noche irregular de varias piezas importantes.
Uno de los datos más duros para Nueva York fue su pobre cierre desde el perímetro. Los Knicks fallaron sus primeros nueve triples del último cuarto y terminaron con 13 aciertos en 37 intentos desde larga distancia. Esa falta de puntería abrió la puerta para que San Antonio resistiera cada intento de remontada.
La derrota también cortó una racha histórica de los Knicks, que llevaban 13 victorias consecutivas en playoffs. Para una franquicia que sueña con su primer título desde 1973, el golpe no elimina su ventaja, pero sí cambia el tono de la serie: San Antonio ya demostró que puede ganar en Nueva York.
El Juego 4 se disputará nuevamente en el Madison Square Garden el miércoles 10 de junio, y ahora tendrá carácter decisivo para ambos. Los Knicks buscarán recuperar el control y ponerse 3-1; los Spurs intentarán igualar una final que parecía inclinarse demasiado rápido hacia Nueva York.
Para San Antonio, la noche fue una declaración. Wembanyama respondió después de la presión acumulada por el cierre del Juego 2, Castle jugó como veterano y los Spurs recuperaron vida en la serie. Para los Knicks, la fiesta quedó aguada, pero la misión sigue abierta: proteger la ventaja antes de que el fenómeno francés convierta la final en una serie completamente nueva.








