La temporada de los Mets de Nueva York sigue acumulando capítulos complicados dentro y fuera del terreno. En medio de un 2026 lleno de dudas, el propietario Steven Cohen reconoció públicamente que existieron problemas entre Juan Soto y Francisco Lindor durante el año pasado, aunque aseguró que la situación ya no representa una preocupación para la organización.
Las declaraciones llegaron durante una participación de Cohen en el pódcast The Show, conducido por el periodista Jon Heyman. Allí, el dueño de los Mets abordó varios temas relacionados con la crisis deportiva del club, incluyendo los reportes sobre la relación entre sus dos principales figuras.
Cohen fue cuidadoso, pero claro. Al referirse a Soto y Lindor, señaló que considera ese tema como una historia del año pasado y afirmó que le han dicho que ambos jugadores se están llevando mucho mejor. Para el propietario, cualquier situación que haya existido entre ellos ya quedó superada.
La admisión tiene peso porque durante 2025 los Mets habían tratado de minimizar los reportes sobre tensiones internas. En aquel momento, el entonces dirigente Carlos Mendoza negó que existiera un problema serio y defendió la profesionalidad del clubhouse.
Sin embargo, la salida reciente de varios empleados y las declaraciones de antiguos miembros de la organización han vuelto a poner sobre la mesa situaciones internas que, según reportes, afectaron la convivencia del equipo durante una campaña decepcionante.
La relación entre Soto y Lindor siempre ha tenido un significado especial para los Mets. No se trata de dos jugadores cualquiera, sino de las caras del proyecto. Soto llegó como una de las mayores apuestas económicas y deportivas de la franquicia, mientras Lindor ha sido durante años el líder visible del clubhouse y una pieza central en la identidad del equipo.
Cuando dos figuras de ese nivel no están alineadas, el impacto puede sentirse más allá de los números. En un equipo construido para competir, cualquier tensión entre líderes puede convertirse en un tema mayor, especialmente en un mercado tan exigente como Nueva York.
Cohen, sin embargo, intentó cerrar la puerta a especulaciones más grandes. Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que alguno de los dos jugadores no continúe con la organización, fue tajante: no ve a ninguno saliendo del equipo.
Esa postura busca enviar un mensaje de estabilidad. Los Mets pueden estar atravesando un mal momento, pero su propietario no parece dispuesto a desmontar el núcleo estelar alrededor de Soto y Lindor. Al contrario, insiste en que contar con ambos sigue siendo una ventaja para la franquicia.
El contexto deportivo hace que las palabras de Cohen tengan todavía más relevancia. El 2026 de los Mets ha sido descrito como una campaña de pesadilla, con el equipo lejos de la consistencia esperada y con señales de que podría convertirse en vendedor antes de la fecha límite de cambios.
En ese ambiente, cualquier ruido interno se amplifica. Las derrotas suelen abrir espacio para cuestionamientos, y cuando las estrellas no logran sostener al equipo en la tabla, las miradas apuntan tanto al rendimiento como a la dinámica del clubhouse.
Para Soto, la situación también toca una parte importante de su etapa en Nueva York. El dominicano llegó a los Mets bajo enorme expectativa, cargando con el peso de ser una figura generacional y una inversión gigantesca. Cada detalle de su adaptación al equipo ha sido observado con lupa.
Lindor, por su parte, conoce bien esa presión. Desde su llegada a Nueva York ha tenido que convivir con críticas, exigencias y expectativas propias de una franquicia que busca desesperadamente consolidarse como contendiente. Su liderazgo dentro del grupo ha sido una parte esencial de su valor.
Por eso, que Cohen reconozca roces del pasado, pero al mismo tiempo asegure que la relación está mejor, parece un intento de separar los problemas anteriores del presente. La organización necesita que ambos sean parte de la solución, no de la crisis.
El desafío ahora será demostrarlo en el terreno. Las palabras pueden calmar una narrativa por algunos días, pero solo las victorias y la producción sostenida pueden cambiar realmente el ambiente alrededor de los Mets.
Si Soto y Lindor logran funcionar como dupla ofensiva y liderazgo compartido, Nueva York todavía puede sostener una base atractiva para el futuro. Pero si el equipo sigue perdiendo, cada declaración y cada gesto volverán a ser interpretados como parte de un problema mayor.
Cohen eligió respaldar públicamente a sus estrellas. Dijo que no las ve saliendo de la organización y que está emocionado de tenerlas en el equipo. Esa confianza marca una línea clara: los Mets pueden hacer ajustes, pero su plan principal sigue pasando por Soto y Lindor.







