Jacob deGrom añadió otra marca importante a una carrera construida alrededor del dominio desde el montículo.
El derecho alcanzó los 2,000 ponches de por vida y lo hizo mientras entregaba una de sus mejores presentaciones recientes, trabajando seis entradas en blanco con 10 ponches para conducir a los Rangers de Texas a una victoria 2-0 sobre los Nacionales de Washington en Globe Life Field.
El hito llegó prácticamente de inmediato.
DeGrom abrió el partido retirando por la vía del ponche a Daylen Lile y Abimelec Ortiz, convirtiendo al segundo de ellos en la víctima número 2,000 de su carrera. Después de alcanzar la cifra, el veterano se quitó brevemente la gorra sobre el montículo para reconocer la ovación del público de Arlington.
El ponche 2,000 llegó en el momento esperado
DeGrom había quedado muy cerca de la marca en sus dos aperturas anteriores.
La expectativa aumentó todavía más después de que su salida del 13 de agosto frente a los Angelinos terminara prematuramente por fatiga en el tríceps derecho.
Los estudios posteriores no detectaron un problema grave y el derecho pudo realizar una sesión de bullpen antes de recibir autorización para volver a lanzar contra Washington.
Necesitaba solamente dos ponches.
Los consiguió frente a los primeros dos bateadores.
La incertidumbre duró apenas unos minutos.
Segundo más rápido por juegos
La velocidad con la que deGrom alcanzó la cifra coloca el logro en una dimensión todavía mayor.
El derecho necesitó solamente 272 partidos de Grandes Ligas para llegar a 2,000 ponches.
Solamente Randy Johnson, miembro del Salón de la Fama, lo consiguió en menos encuentros, al alcanzar la marca en su partido número 262.
Eso significa que deGrom necesitó apenas 10 juegos más que uno de los ponchadores más dominantes que ha tenido el béisbol.
No es una comparación menor.
Johnson terminó su carrera con 4,875 ponches y cinco premios Cy Young.
Que deGrom aparezca inmediatamente detrás de él en esta estadística refleja la capacidad extraordinaria que ha mostrado para retirar bateadores por la vía de los strikes durante toda su trayectoria.
También segundo más rápido por entradas
La eficiencia resulta todavía más evidente al medir el hito por innings.
DeGrom alcanzó los 2,000 ponches después de 1,661 entradas lanzadas.
Solamente Chris Sale necesitó menos, al lograrlo después de 1,626 innings.
Ese dato coloca a deGrom por delante de algunos de los grandes lanzadores de ponches de diferentes generaciones.
No acumuló la cifra únicamente mediante longevidad.
La consiguió manteniendo una tasa extraordinariamente alta de ponches por entrada.
Número 95 en la historia
DeGrom se convirtió en el 95.º lanzador en la historia de Grandes Ligas en alcanzar 2,000 ponches, según Elias Sports Bureau.
También es el noveno lanzador activo con al menos esa cantidad.
En la temporada 2026, solamente otro pitcher había alcanzado previamente la marca: Aaron Nola, quien consiguió su ponche número 2,000 el 8 de agosto.
Cada temporada aparecen nuevas marcas ofensivas y de pitcheo, pero 2,000 ponches continúa siendo una frontera que muy pocos abridores logran superar.
Tercer pitcher que llega a 2,000 vistiendo el uniforme de Texas
La actuación también dejó una particularidad dentro de la historia de los Rangers.
DeGrom se convirtió en apenas el tercer lanzador desde que la franquicia se trasladó a Texas en 1972 en conseguir el ponche número 2,000 de su carrera mientras vestía el uniforme de los Rangers.
Los otros dos fueron Ferguson Jenkins, quien alcanzó la marca en 1974, y Cole Hamels, que lo hizo en 2016.
DeGrom ahora forma parte de ese pequeño grupo.
El hito no interrumpe su dominio
Algunos lanzadores pueden perder concentración después de alcanzar una marca personal importante.
DeGrom hizo exactamente lo contrario.
Después de conseguir el ponche número 2,000, continuó atacando a la alineación de Washington y terminó igualando su mejor cantidad de la temporada con 10 ponches.
Su línea final fue prácticamente impecable:
6 entradas.
1 hit.
0 carreras.
1 base por bolas.
10 ponches.
Washington apenas consiguió colocar corredores y nunca logró desarrollar una amenaza sostenida mientras deGrom estuvo en el montículo.
Texas necesitaba exactamente esa salida
La importancia de la actuación también debe observarse desde el punto de vista colectivo.
Los Rangers están intentando mantenerse dentro de la lucha por la postemporada y necesitan que sus principales abridores proporcionen profundidad durante las últimas semanas del calendario.
El manager Skip Schumaker había señalado precisamente un día antes que Texas necesitaba aperturas de calidad de sus principales brazos para mantener sus posibilidades de octubre.
DeGrom respondió inmediatamente.
Seis entradas.
Sin carreras.
Un solo hit.
Y una victoria.
Corey Seager proporciona el respaldo
La ofensiva de Texas tampoco tuvo una noche explosiva.
Los Rangers necesitaron solamente dos carreras porque su pitcheo mantuvo completamente apagado a Washington.
Corey Seager abrió el marcador con un cuadrangular y añadió también un doble durante otra productiva actuación. Fue su cuarto partido consecutivo con dos hits.
La ventaja permaneció mínima durante buena parte del encuentro.
Eso aumentó todavía más la importancia de cada lanzamiento realizado por deGrom.
Duran produce la carrera de seguro
Texas agregó una segunda anotación en la octava entrada.
Ezequiel Duran conectó un triple y posteriormente anotó mediante un elevado de sacrificio, proporcionando una carrera de seguro antes de la última oportunidad de Washington.
El marcador quedó 2-0.
No fue una gran diferencia.
Pero el cuerpo de lanzadores de los Rangers no necesitó más.
Bullpen completa el juego de un hit
Después de la salida de deGrom, tres relevistas completaron la blanqueada.
Washington terminó el encuentro con solamente un imparable, mientras los lanzadores de Texas acumularon 15 ponches en total.
Jacob Latz consiguió el salvamento número 25 de su temporada.
La combinación terminó transformando una noche histórica individual en una de las mejores actuaciones colectivas de pitcheo del equipo.
Tercera blanqueada consecutiva en la serie
La serie entre Rangers y Nacionales tuvo una particularidad extraordinaria.
Los tres partidos terminaron en blanqueadas.
Texas ganó dos de los tres.
Washington consiguió el otro.
El partido de deGrom sirvió para cerrar la serie y devolver a los Rangers al camino del triunfo después de haber sido blanqueados 6-0 por los Nacionales un día antes.
La respuesta no pudo ser más contundente desde el montículo.
Washington llegó además con ausencias importantes
Los Nacionales tuvieron que afrontar el encuentro sin algunas piezas importantes de su alineación.
Reuters informó que jugadores como James Wood y CJ Abrams no estuvieron disponibles, reduciendo todavía más las opciones ofensivas de Washington frente a un lanzador del nivel de deGrom.
Aun así, permitir un solo hit durante nueve entradas sigue siendo una actuación extraordinaria sin importar las circunstancias.
Una carrera marcada por el dominio y las lesiones
El camino de deGrom hacia los 2,000 ponches no ha sido lineal.
Su nivel cuando está sano lo ha colocado durante años entre los lanzadores más dominantes de su generación.
Pero diferentes lesiones han limitado considerablemente su número de aperturas.
Eso hace todavía más llamativo el hecho de haber alcanzado 2,000 ponches en solamente 1,661 entradas.
DeGrom no ha necesitado lanzar 3,000 innings para construir una cifra histórica.
Ha conseguido hacerlo acumulando ponches a un ritmo excepcional.
Dos premios Cy Young respaldan su trayectoria
El derecho ganó consecutivamente el premio Cy Young de la Liga Nacional en 2018 y 2019 durante su etapa con los Mets de Nueva York.
También ha sido seleccionado cinco veces al Juego de Estrellas y registra una efectividad de carrera cercana a 2.67.
Son credenciales que ayudan a explicar por qué el hito de los 2,000 ponches no llega como una sorpresa.
Era cuestión de mantenerse suficientemente sano para alcanzarlo.
La salida anterior había generado preocupación
Precisamente por eso, lo ocurrido una semana antes aumentó la tensión alrededor de esta apertura.
DeGrom abandonó temprano su salida ante los Angelinos debido a fatiga en el tríceps derecho.
Para un lanzador con su historial físico, cualquier molestia genera inmediatamente preocupación.
El propio pitcher expresó optimismo posteriormente y los estudios médicos ayudaron a reducir las alarmas.
Siete días después estaba nuevamente en el montículo.
Y no parecía limitado.
Diez ponches como respuesta
La mejor evidencia fue su capacidad para generar swings fallidos.
No solamente llegó a 2,000.
Terminó con 10.
Eso significa que cerró la noche con 2,008 ponches de por vida.
Para Texas, probablemente fue tan importante la forma en que lanzó como la cifra histórica alcanzada.
La velocidad seguía presente.
Los bateadores continuaban fallando.
Y deGrom fue capaz de completar seis innings sin mostrar señales evidentes del problema que había terminado prematuramente su salida anterior.
El objetivo ahora está en octubre
El propio contexto del equipo transforma el hito en algo más que una celebración individual.
Texas todavía tiene partidos importantes por delante.
Y mientras continúe dentro de la lucha por la postemporada, contar con un deGrom saludable puede modificar completamente las posibilidades del equipo.
Ese es probablemente el verdadero significado de su presentación ante Washington.
Los 2,000 ponches representan el pasado.
Las seis entradas en blanco representan el presente.
Y lo que Texas espera de él durante septiembre podría definir el futuro inmediato.
Una noche que resume su carrera
Pocos lanzadores han alcanzado 2,000 ponches de manera tan rápida.
Randy Johnson necesitó menos partidos.
Chris Sale necesitó menos entradas.
Nadie más.
Jacob deGrom ocupa inmediatamente detrás de ellos ambas listas.
Eso resume buena parte de su carrera.
Cuando ha podido subir al montículo, ha generado outs por ponche a un ritmo que prácticamente ningún otro pitcher ha conseguido sostener.
El jueves en Arlington necesitaba dos.
Consiguió 10.
Y cuando abandonó el partido después de seis entradas, el marcador todavía mostraba exactamente lo mismo que cuando comenzó:
cero carreras para Washington.
Un hito histórico acompañado por una actuación digna de la cifra.






