Inglaterra estuvo cerca de vivir una de las sorpresas más fuertes del Mundial 2026, pero Harry Kane apareció en el momento exacto para evitar el desastre. Con un doblete en el tramo final, el capitán inglés lideró la remontada 2-1 sobre la República Democrática del Congo y selló el boleto a los octavos de final.
El triunfo deja a Inglaterra con vida, aunque también con muchas preguntas. El equipo de Thomas Tuchel avanzó, pero sufrió más de lo esperado ante una selección congoleña que jugó sin complejos, golpeó primero y resistió durante buena parte del encuentro.
La República Democrática del Congo sorprendió desde temprano. Brian Cipenga abrió el marcador al minuto 7, aprovechando una desconcentración defensiva inglesa y dándole al partido un giro inesperado. El gol cambió el ambiente y obligó a Inglaterra a jugar contra el reloj desde muy pronto.
Lejos de encerrarse sin intención, el conjunto africano mostró personalidad. Defendió con orden, compitió físicamente y encontró en su arquero Lionel Mpasi una de las figuras del partido. Sus atajadas mantuvieron viva la ilusión congoleña durante largos tramos.
Inglaterra tuvo la pelota, pero no siempre tuvo claridad. El equipo europeo insistió con centros, buscó espacios por las bandas y trató de imponer su jerarquía individual, aunque durante muchos minutos chocó contra una defensa bien plantada.
El partido empezó a cambiar con los ajustes desde el banco. Anthony Gordon ingresó para darle más profundidad y terminó siendo clave en la jugada del empate. Su centro encontró a Kane, quien apareció como goleador de área para igualar el marcador al minuto 75.
Ese gol liberó a Inglaterra. Hasta entonces, el equipo parecía atrapado entre la presión del marcador y el miedo a una eliminación inesperada. Con el 1-1, los ingleses recuperaron energía y comenzaron a empujar con mayor convicción.
La sentencia llegó al minuto 86. Kane recibió fuera del área y sacó un remate potente que venció la resistencia congoleña. Fue el golpe definitivo de un delantero acostumbrado a cargar con el peso de su selección en los momentos más delicados.
El doblete confirmó la importancia de Kane en el proyecto inglés. Cuando el funcionamiento colectivo no alcanza, su capacidad para resolver partidos sigue siendo el recurso más confiable. Inglaterra no brilló, pero tuvo a su capitán.
Para la República Democrática del Congo, la derrota fue dolorosa, pero su actuación dejó orgullo. El equipo africano rozó una hazaña histórica y compitió de igual a igual ante una de las selecciones candidatas del torneo. Su resistencia obligó a Inglaterra a exigirse hasta el final.
El resultado también prepara uno de los cruces más atractivos de la siguiente ronda. Inglaterra se enfrentará a México el domingo 5 de julio en el Estadio Azteca, un escenario cargado de historia, presión y altitud.
México llegará con el impulso de jugar como anfitrión y con una afición que convertirá el Azteca en un ambiente difícil para cualquier rival. Inglaterra, en cambio, deberá mejorar mucho si quiere sobrevivir a una prueba más exigente que la de este miércoles.
El duelo contra México tendrá condimentos especiales. Será un choque entre la jerarquía individual inglesa y la energía de un equipo mexicano que buscará aprovechar su localía para seguir avanzando en su Mundial.
Para Tuchel, la victoria ante Congo sirve como alivio, pero no como tranquilidad. Inglaterra cometió errores defensivos, sufrió para generar ocasiones limpias y dependió demasiado de Kane para resolver un partido que se le había complicado.
Aun así, en una fase eliminatoria, avanzar es lo primero. Inglaterra sobrevivió a una noche incómoda y evitó un golpe que habría sacudido el torneo. La forma puede discutirse; el resultado la mantiene en carrera.
Harry Kane volvió a ser la respuesta. Con dos goles en once minutos, rescató a Inglaterra, apagó el sueño congoleño y encendió la previa de un cruce que promete tensión máxima ante México en el Azteca.








