Max Fried está cada vez más cerca de regresar a la rotación de los Yankees de Nueva York, pero el equipo no quiere acelerar el proceso. El zurdo realizará una apertura de rehabilitación adicional antes de volver al equipo grande, una decisión que refleja cautela médica y planificación competitiva.
El manager Aaron Boone reveló que Fried tendrá una salida más este miércoles, con una carga aproximada de 60 lanzamientos. Si todo marcha bien, el plan es que el lanzador se reintegre a la rotación la próxima semana, durante la estadía de los Yankees en Chicago.
La noticia representa un avance importante para Nueva York. Fried no lanza en Grandes Ligas desde el 14 de mayo, cuando quedó fuera por una contusión ósea en el codo de lanzar. Desde entonces, su recuperación ha sido seguida con atención por una organización que necesita estabilidad en la rotación.
El zurdo ya dio un primer paso positivo en Triple-A con Scranton/Wilkes-Barre. En esa salida de rehabilitación permitió dos carreras y cinco hits en tres entradas, realizó 52 lanzamientos, 32 de ellos strikes, ponchó a tres bateadores y no otorgó boletos.
Más allá de la línea estadística, lo importante fue que Fried pudo competir, lanzar sin bases por bolas y salir físicamente bien. Para un lanzador que viene de una molestia en el codo, la respuesta del cuerpo suele pesar tanto como los resultados.
Los Yankees prefieren que haga una presentación más antes de activarlo. El objetivo es que llegue con mayor volumen de pitcheos, mejor ritmo competitivo y suficiente confianza para enfrentar lineups de Grandes Ligas.
La carga estimada de 60 lanzamientos también sugiere que el equipo quiere construirlo de forma progresiva. No se trata simplemente de tenerlo disponible, sino de que pueda aportar innings reales cuando regrese.
Fried había tenido un inicio sólido en su segunda temporada con el uniforme de los Yankees. Antes de lesionarse, registraba marca de 4-3 con efectividad de 3.21 y los rivales apenas le bateaban para promedio de .199.
Ese rendimiento lo mantenía como una pieza importante dentro de la rotación. Además, había lanzado al menos cinco entradas en todas sus aperturas, excepto en la última, cuando tuvo que salir temprano por la lesión.
Su regreso llega en un momento necesario para los Yankees. El equipo ha lidiado con múltiples bajas importantes, incluyendo nombres de peso como Aaron Judge, Giancarlo Stanton y Carlos Rodón.
Esa acumulación de lesiones ha obligado a Nueva York a sostenerse con profundidad, ajustes constantes y manejo cuidadoso del roster. Recuperar a Fried puede ayudar a darle orden a la rotación y reducir presión sobre otros brazos.
La situación también tiene lectura competitiva. Los Yankees comienzan una gira exigente de 10 partidos fuera de casa contra Filis, Medias Blancas y Cachorros. Fried está proyectado para lanzar en algún momento de la serie ante Chicago.
Ese escenario le daría una prueba inmediata. Volver en carretera, con el equipo necesitando consistencia, no será una tarea menor. Pero Fried tiene experiencia suficiente para manejar ese tipo de presión.
El zurdo no es un lanzador cualquiera dentro del proyecto de Nueva York. Llegó como una inversión fuerte y como parte de una apuesta por reforzar la parte alta de la rotación con brazos capaces de responder en partidos grandes.
Antes de unirse a los Yankees, Fried ya tenía historial de éxito, experiencia de postemporada y reputación como abridor de alto nivel. Por eso, su ausencia ha sido tan sensible.
Nueva York necesita su mezcla de comando, cambios de velocidad y capacidad para inducir contacto débil. Cuando está saludable, Fried ofrece una forma distinta de dominar: no depende únicamente de poder, sino de precisión y lectura del bateador.
El equipo también debe mirar más allá de su primera apertura de regreso. Después de más de dos meses sin lanzar en Grandes Ligas, será clave manejar su carga, sus descansos y la respuesta de su codo entre salidas.
La decisión de darle una rehabilitación más va en esa dirección. Es una medida prudente para evitar recaídas y permitir que el lanzador llegue con una base más sólida.
Para Boone, recuperar a Fried significa tener una pieza de confianza en una etapa cada vez más exigente del calendario. La segunda mitad de la temporada obliga a definir roles, cuidar brazos y ganar terreno en la carrera por octubre.
Los Yankees no han podido contar con su plantilla completa durante largos tramos. Aun así, se han mantenido competitivos, sobreviviendo a lesiones y buscando respuestas desde distintas áreas.
El regreso de Fried podría cambiar parte de esa dinámica. Un abridor zurdo confiable puede estabilizar una serie completa, proteger al bullpen y darle al equipo una mejor oportunidad de competir cada cinco días.
También puede tener un impacto emocional. Cuando un jugador importante vuelve, el clubhouse suele recibir una dosis de energía y confianza, especialmente si el equipo viene lidiando con ausencias prolongadas.
La clave será que Fried no solo regrese, sino que lo haga listo para sostenerse. Los Yankees necesitan más que una activación simbólica. Necesitan innings, eficiencia y salud.
Su salida de rehabilitación del miércoles será, por tanto, una especie de ensayo final. Si logra completar el trabajo previsto y sentirse bien después, el camino hacia su regreso quedará prácticamente despejado.
Fried aparece cerca de volver, pero los Yankees han optado por la paciencia. En una temporada larga, esa cautela puede terminar siendo la decisión correcta.
Nueva York sabe que su objetivo no es tenerlo de vuelta por unos días, sino contar con él para el tramo decisivo. Y por eso, antes de entregarle otra vez la pelota en Grandes Ligas, le dará una última prueba en las menores.
El regreso se aproxima. Max Fried está a una salida de rehabilitación de volver a ponerse el uniforme de los Yankees en el escenario grande.






