Víctor Mesa Jr. está construyendo su propio camino en Grandes Ligas, pero lo hace con una inspiración que viene de otro deporte. El jardinero cubano de los Rays de Tampa Bay no esconde su admiración por Lionel Messi, a quien considera su ídolo desde la infancia y cuya historia de perseverancia ha marcado su manera de entender el deporte.
La conexión de Mesa con Messi va mucho más allá de una simple simpatía futbolera. Tiene tres tatuajes dedicados al astro argentino, puso “Messi” como segundo nombre de su hijo y sigue cada partido del capitán argentino con la intensidad de un fanático de toda la vida.
Esa pasión volvió a quedar clara en el clubhouse de los Rays, cuando Mesa celebró efusivamente uno de los goles de Messi en la victoria de Argentina sobre Austria. Mientras el ambiente del vestidor estaba tranquilo, el cubano se levantó de su asiento, gritó el gol y compartió la emoción con Junior Caminero, dejando claro que no se trataba de un partido cualquiera para él.
Mesa creció en Cuba siguiendo al Barcelona de Messi. En su casa, la rivalidad estaba servida: él se inclinó por Messi y el equipo catalán, mientras su hermano Víctor Víctor Mesa se identificó más con Cristiano Ronaldo y el Real Madrid. Esa división familiar alimentó una pasión que nunca se apagó.
Lo que más le atrajo de Messi, según ha contado, fue verlo competir siendo más pequeño que muchos rivales y aun así dominar el juego. Con el tiempo, esa admiración se amplió. Mesa no solo valora la genialidad futbolística del argentino, también respeta su conducta, su humildad y la manera en que cuida a quienes lo rodean.
Uno de los momentos más especiales para el cubano ocurrió en 2021, cuando intentó acercarse a Messi en Miami. Mesa descubrió dónde se hospedaba el argentino, esperó junto a otros fanáticos y logró hacerle llegar una camiseta negra de los Marlins con su nombre y el número 10. Al día siguiente recibió una foto de Messi sosteniendo esa camiseta.
Para Mesa, aquella imagen fue inolvidable. Incluso la convirtió en tatuaje. No era solo una foto de su ídolo; era la prueba de que Messi sabía quién era él, un detalle que el jardinero vivió con enorme emoción y que compartió de inmediato con su familia.
La admiración también tiene un componente de aprendizaje. Mesa ve en Messi una historia de resistencia. Recuerda las finales perdidas con Argentina, las críticas que recibió y la manera en que siguió intentando hasta ganar la Copa América de 2021 y la Copa del Mundo de 2022.
Ese mensaje le sirve en su propia carrera. Mesa ha tenido que recorrer un camino exigente, desde su desarrollo con los Marlins hasta su llegada a los Rays mediante un cambio en febrero. El 24 de mayo recibió la oportunidad de subir al roster de Grandes Ligas con Tampa Bay, un paso importante para un jugador que sigue buscando consolidarse.
En ese proceso, la historia de Messi funciona como guía. Mesa entiende que el talento no basta, que hay que insistir incluso cuando los resultados no llegan rápido. En su caso, cada oportunidad en MLB representa una nueva prueba para demostrar que puede pertenecer al máximo nivel.
Su conocimiento sobre la carrera de Messi sorprende incluso a sus compañeros. Mesa sigue el fútbol desde niño, no se pierde partidos y habla del argentino con la naturalidad de quien ha acompañado cada etapa de su trayectoria. Para él, no es una moda ni una admiración pasajera; es parte de su identidad deportiva.
Ahora, mientras intenta afianzarse con los Rays, Mesa también sueña con conocer personalmente a Messi. Ya lo vio jugar en vivo con el Inter Miami, pero todavía le falta el encuentro cara a cara. Si ese momento llega, tiene claro que habrá otro tatuaje.
La historia de Víctor Mesa Jr. muestra cómo el deporte conecta caminos distintos. Un pelotero cubano que busca su lugar en Grandes Ligas encuentra motivación en un futbolista argentino que nunca dejó de perseguir su objetivo. Para Mesa, Messi no es solo el mejor de todos; es un recordatorio diario de que la constancia puede convertir la espera en recompensa.







